España cae ante EEUU

A pesar del récord inmaculado de los de Pesquera, España no pudo rematar la faena ante Estados Unidos, que ganó por 102-94. España tendrá que jugar ahora por la nada, porque nada tienen los que no luchan por medallas. España jugó bien la primera parte, pero en la segunda no leyó bien el partido, y dice adiós con la cabeza bien alta, en un torneo que debe cambiar sus reglas de forma urgente.

Eurosport

Fuente de la imagen: Eurosport

A pesar del récord inmaculado de los de Pesquera, España no pudo rematar la faena ante Estados Unidos, que ganó por 102-94. España tendrá que jugar ahora por la nada, porque nada tienen los que no luchan por medallas. España jugó bien la primera parte, pero en la segunda no leyó bien el partido, y dice adiós con la cabeza bien alta, en un torneo que debe cambiar sus reglas de forma urgente.
Atenas, 26 de agosto.- Más allá del berrinche que supone la cara de tonto que se le queda a la selección por ganar cinco partidos, perder uno, y más o menos, irse a casa, es hora de que tanto la FIBA como el COI cambien el sistemas de competición en los JJ.OO, que es claramente injusto. Lo es para España, que sale de Atenas perjudicada, con cara de haber hecho el primo, y para cualquiera en la misma situación en ocasiones venideras. Y es hora de exigir árbitros profesionales. A la hora de decidir, cuando había que dar un paso adelante, los dos colegiados hicieron mutis, perjudicando a ambos.
Y el caso es que España no jugó mal. Hizo todo lo que tenía que hacer para ganar el partido, y las cosas no salieron. Así de cruel es la alta competición, que no perdona. Enfrente además no había cualquier cosa. Es evidente que no es el Dream Team, pero aún así Estados Unidos es un formidable equipo de baloncesto. Lo tiene todo. Corre, rebotea, maneja bien el balón, defiende bien, y tira mucho mejor de lo que se comenta por ahí. Sólo Marbury masacró a España. Iverson jugó de manera inteligente durante todo el partido, con una selcción de tiro impropia del escolta de los 76ers. Por una vez, jugó para los demás. Sólo Duncan, lento, estuvo por debajo de lo esperado: Gasol le maltrató como a un muñeco de trapo.
Precisamente, si alguien que sale reforzado del torneo, ése es Pau Gasol, que estuvo sensacional. Jugó hipermotivado, con un tesón que no casa con la indolencia que muestra a veces. Era su partido, con mayúsculas, de esos que separan a los buenos jugadores de las estrellas. Y Gasol estuvo enorme, con una intensidad competitiva que recordó por momentos a la del mejor Fernando Martín. Así juegan los grandes cuando luchan por lo que quieren. Y en la cara de Gasol se veía el reflejo del oro. Nadie sabe ahora cuál será el futuro de Gasol en la selección, pero Pekín está muy lejos, y la derrota muy cerca, demasiado como para pensar en el futuro. Bastante hay con velar el partido contra Estados Unidos.
Pero Gasol no estuvo solo. A su lado jugó Calderón, un base con un presente y un futuro espléndido. Rápido, metido en el partido, e inteligente, fue en la dirección lo que Gasol fue en la zona. Un coloso. Terminó el encuentro exhausto, igual que Gasol, pero con la sensación del deber cumplido. Nada se le puede reprochar al que da todo y además con nota. En las antípodas, o por los menos a mitad de camino, se quedó Navarro. Un jugador que lo tiene todo, pero al que le cuesta poner en orden las prioridades. Es al basket lo que Guti al fútbol, de alguna forma. Navarro quiso ser Jordan ante Estados Unidos, quiso ganar el partido él solo, y sólo ayudó a perderlo. Cierto es que tuvo el coraje necesario para seguir tirando, y puede que Pesquera estuviera falto de reflejos para no darle un respiro y que viera el partido desde fuera dos minutos. Navarro tiene arrestos, jugársela es lo más difícil en el deporte profesional, y ésa es su virtud más grande. El problema es que la línea entre la genialidad y la locura es a veces demasiado fina. Para Navarro, ante Estados Unidos, simplemente no existió.
En definitiva, España perdió en un partido que terminó a ritmo vertiginoso, justo el que le convenía a Estados Unidos, que camina como un tren hacia las medallas. Porque en cada partido aprenden cosas nuevas. No son tan malos. A fin de cuentas, aunque esté desprestigiada, juegan en la NBA. Y quieren respeto. España seguirá jugando por puestos de la basura que no se merece, pero con el orgullo de ser uno de los mejores equipos del mundo. Hay veces que las medallas no dejan ver el bosque, pero a día de hoy España en baloncesto es una selección grande, tanto que sobresale por encima.
94 - España (25+18+24+27): Calderón (19), Navarro (17), Jiménez (3), Gasol (29), Garbajosa (12) -cinco inicial-, De la Fuente (2), Reyes (2), Fernández (6), Dueñas (2) y Comas (2).
102 - Estados Unidos (25+19+30+28): Iverson (16), Marbury (31), Jefferson (6), Odom (11), Duncan (9) -cinco inicial-, Boozer (12), Marion (8), Wade (4), James (-), Anthony (3) y Stoudemire (2).
Arbitros: Aylen (AUS) y Reyes Ronfini (MEX). Excluyeron por personales a Odom (m.35) y Jiménez (m.40).
Únete a Más de 3 millones de usuarios en la app
Mantente al día con las últimas noticias, resultados y deportes en directo
Descargar
Compartir este artículo
Anuncio
Anuncio