Los Phoenix Suns pasaron por encima de Los Ángeles Lakers (105-115), que empezaron la temporada con malas sensaciones y dos derrotas seguidas. El resultado final resultó engañoso ya que los Lakers, tirando de orgullo, maquillaron el cierre en el último parcial tras estrellarse en un tercer cuarto en el que fueron perdiendo por 32 puntos (57-89 a falta de 2:04). En un día histórico en el que Chris Paul alcanzó los 20.000 puntos y 10.000 asistencias, el base lideró a los suyos con 23 puntos, 14 asistencias y cinco rebotes en una demostración de inteligencia, saber hacer y veteranía sobre la cancha.
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A su lado, los Suns dieron un recital en el Staples Center gracias a Booker (22 puntos, cinco rebotes y cuatro asistencias), Bridges (21 puntos, cinco rebotes y tres asistencias) y Ayton (ocho puntos y 15 rebotes). Para los Lakers fue una velada de impotencia, de falta de dirección en el equipo, de numerosos errores y de gigantesco enfado con los árbitros, a quienes culparon -a veces con razón- de muchas de sus desgracias. James consiguió 25 puntos (cinco de nueve en triples), Davis sumó 22 puntos y 14 rebotes, Westbrook rozó el triple-doble con 15 puntos, 11 rebotes y nueve asistencias, y Anthony anotó 16 puntos.
Los Lakers, que fueron eliminados por los Suns en primera ronda de los últimos playoffs, naufragaron en el tiro (39 % frente al 49 % de sus rivales). También dejaron algunas imágenes preocupantes como un encontronazo en el banquillo entre Davis y Howard, que fueron separados por sus compañeros. Después de perder sus seis partidos de pretemporada, los Lakers han empezado su arriesgado y muy veterano proyecto con 0-2 ya que también cayeron en su debut el pasado martes ante los Warriors (114-121).

ESPEJISMO DE INICIO

Westbrook no tuvo un estreno soñado con la franquicia angelina, así que salió a morder. El base se reivindicó con ocho puntos en el primer cuarto -los mismos que anotó en su debut-, forzó dos faltas de Booker y con su característico estilo acelerado -para lo bueno y lo malo- canalizó la energía de su equipo en el primer cuarto. Sin noticias de Paul y Booker, Crowder tomó las riendas de los visitantes para mantener el partido igualado (26-23) pese al mal porcentaje desde el perímetro de los de Phoenix. James ha comenzado la temporada con un gran acierto desde el triple, pero en el segundo minuto del tercer cuarto sumó su tercera falta flagrante sobre Crowder. A partir de ahí empezó la frustración de los Lakers con los árbitros.
Tanto fue así que el entrenador Frank Vogel, un tipo comedido y discreto, saltó a la pista para reclamar una jugada y acabó llevándose una técnica. Más allá de lo justo o no de sus quejas, los Lakers sí podían argumentar que para entonces llevaban 12 faltas en contra frente a sólo cinco de los Suns. En las aguas agitadas del juego entrecortado, las constantes paradas y el ritmo poco fluido, los Suns, con Paul como almirante, navegaron con absoluta soltura. El base empezó a surtir a los suyos, que no solo se pusieron por delante sino que abrieron brecha (38-49 con 4:18 por disputarse). A los Lakers, que habían perdido el norte, se les amontonaban las malas noticias, ya que Westbrook también sumó su tercera falta antes del descanso.
Dos triples de Rondo despertaron a los locales, pero los Suns pudieron afrontar con tranquilidad el segundo cuarto, que ganaron por 18-34, y se aprovecharon de la desesperación de los Lakers con el arbitraje para irse al vestuario con una sólida ventaja (44-57).

HUNDIMIENTO LOCAL

El segundo cuarto había sido muy flojo para los Lakers, pero lo del tercero fue aún peor. Sin plan ni en ataque ni en defensa, los angelinos solo pudieron hacer el pasillo y contemplar cómo sus oponentes se hacían los amos y señores del duelo. Los Suns fueron quemando etapas sin descanso: con 7.11 por jugarse se colocaron 20 puntos por delante (50-70), y con 4.22 en el reloj ya ganaban por 25 (55-80). Paul seguía exhibiéndose y Booker se convertía en un tormento para unos Lakers atenazados y sin respuesta. La diferencia de +32 culminó la estampida de unos Suns absolutamente brillantes y pletóricos en el tercer cuarto (23-37) y que dejaron el partido visto para sentencia antes del último parcial (67-94).
A los Lakers solo les quedaba en la mochila el corazón y la rabia y a eso recurrieron en el desenlace. Entre James, Davis, Anthony y Westbrook se las ingeniaron para recortar la distancia y los Lakers, que al menos vieron buenos minutos del joven Austin Reaves, se pusieron a solo 9 puntos a falta de 1.21 para el final. Los Suns quizá se relajaron en exceso, pero Booker y Paul se encargaron de despedazar la quimérica remontada de unos Lakers que al menos reaccionaron en el último cuarto (38-21).
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