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¿Qué pasó con... Chicho Sibilio?

¿Qué pasó con... Chicho Sibilio?
Por Eurosport

El 04/09/2014 a las 20:54Actualizado El 05/09/2014 a las 18:08

En nuestra sección de clásicos perdidos rescatamos la figura del legendario alero hispano-dominicano Chicho Sibilio, recordado por su largo paso por el Barcelona y la selección española de baloncesto.

Cándido Antonio Sibilio Hughes, al que conocimos en España como Chicho Sibilio, nació en San Cristóbal (Rep. Dominicana) en noviembre de 1958. Fue en su país natal donde se inició como jugador de baloncesto allá por el año 1974 y a los 17 años ya era miembro de su selección nacional. Despuntó en el Centrobasket Americano de 1975 donde la República Domicana, que ejercía de anfitriona, se hizo con un brillante cuarto puesto tras México, Puerto Rico y Cuba. Su actuación allí llamó la atención del Barcelona, que incorporaría al jovencito para sus categorías inferiores proclamándose campeón nacional ya en aquella primera temporada. En 1977 obtuvo la nacionalidad española, un año después de ascender al primer equipo del Barça, cuya camiseta vestiría en las siguientes trece temporadas.

Desde sus inicios Sibilio destacó por una gran calidad técnica que coronaba con un gran tiro de larga distancia. Su capacidad anotadora y una estatura superior a los dos metros (2.02) reclamaron muy pronto el interés del entonces seleccionador nacional español, Antonio Díaz Miguel, que le convocó para debutar con el primer equipo un 9 de julio de 1980 durante los Juegos Olímpicos de Moscú, a cuya selección anfitriona, la poderosa Unión Soviética haría 17 puntos. España acabó cuarta en aquella cita iniciando una prolongada primera Edad de Oro durante la década de los ochenta.

Chicho Sibilio con España

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Con el Barça Sibilio conquistó cinco ligas ACB (1981, 1983, 1987, 1988 y 1989), ocho Copas del Rey, dos Recopas de Europa y una Copa Korac. Fue una época gloriosa marcada por una fuerte rivalidad con el Real Madrid y una plantilla azulgrana en la que Sibilio, junto a Epi y Solozábal, formaban un trío de intocables.

La aportación de Sibilio, en cuyos inicios había arrancado como pívot para convertirse en un alero letal, nunca era inferior a los 18 puntos por partido y la incorporación de la línea triple fue un revulsivo en su carrera dado su gran acierto desde más allá de los 6.25, rondando siempre el 44%.

Chicho Sibilio y García Reneses

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En el Barça sucedió algo parecido en el tramo final de su carrera azulgrana. La decepción que supuso caer en la Final Four de Múnich, lo que suponía dos fracasos en cinco años por conquistar la Copa de Europa, provocó una crisis interna en la entidad azulgrana siendo Sibilio uno de los principales afectados y uno de los primeros en salir. Su vieja mala relación con el técnico Aíto García Reneses, con quien acabó abiertamente enfrentado, pesó más que su fidelidad al equipo y su condición de ídolo de la afición del Palau.

Pero Sibilio aún tenía buen caché y suficiente gasolina y el verano de 1989 fue adquirido por el entonces Taugrés Vitoria. Fueron cuatro temporadas con el equipo vasco, donde disfrutó del baloncesto sin la presión del Barcelona y el reencuentro con un excompañero como Juan Domingo De la Cruz. En 1992 se convertía en el primer jugador en alcanzar los 650 triples (del total de 691 de carrera) y en abril del año siguiente, en el primer ACB en superar la barrera de los 6.000 puntos anotados.

Chicho Sibilio

Sibilio no se quedó en su país adoptivo. Regresó a su República Dominicana natal para tratar de formar allí a jugadores jóvenes. Pero pronto su labor iría a más cuando un equipo de entidad, Cañeros de la Romana, le ofreció el cargo de técnico jefe. Su trayectoria allí no fue todo lo buena que esperaba y pese a su cese la Federación Dominicana le propuso hacerse cargo del equipo nacional sub 21.

Lejos de limitarse a esa labor funda en 2003 en Santo Domingo la Academia de Alto Rendimiento de Baloncesto que lleva su nombre, a la que continúa vinculado -además de seguir entrenando- para procurar a los más jóvenes el mismo magisterio que le condujo a él una brillante trayectoria en España, donde se le sigue echando de menos porque los buenos aficionados no le olvidan.

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