La selección española de baloncesto consiguió recientemente la medalla de bronce en el Europeo de Eslovenia. Este metal se une a una larguísima lista de éxitos en los últimos años entre los que destacan un Mundial, dos platas olímpicas y otros dos oros en los dos europeos anteriores. Pero hubo un momento en el que el deporte de la canasta no gozaba de semejante esplendor. España vivía en plena depresión tras la plata en Los Ángeles 84 aunque en sus filas había jugadores de renombre como Alberto Herreros, Nacho Rodríguez, Alfonso Reyes o nuestro protagonista, Roberto Dueñas.
A este gigante de 2,21, el baloncesto le llegó por casualidad en una parada de autobús de Fuenlabrada cuando tenía 16 años. Una historia rodeada de leyenda y que él mismo se encargó de confesar el día de su retirada. "Yo entonces iba a estudiar a Móstoles y tomaba un autobús. Un entrenador del Fuenlabrada me vio en una parada y durante dos días intentó coincidir conmigo, aunque justo cuando me veía yo me iba en el autobús. Finalmente, Miguel Ángel, que así se llama, habló conmigo y empecé a entrenar con ellos", reconoció.

Roberto Dueñas con la Selección española

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24/09/2013 A LAS 08:49
Tras un amistoso contra el Barcelona, el equipo azulgrana le reclutó en sus filas hasta que en 1995 dio el salto al primer equipo. En una de sus primeras noches mágicas, fue en 1997 cuando, con 21 años, consiguió el MVP de la final de la ACB ante el Real Madrid y en campo contrario. Los 13 puntos y 12 rebotes que consiguió fueron determinantes e incluso sufrió un intento de agresión por parte del sector más violento de la afición madridista.
Pero también hubo tiempo para mirar más allá del Barcelona. De hecho, aunque nunca cruzó el charco, fue elegido por los Chicago Bulls de Michael Jordan en el puesto 58 del draft de la NBA. Tras su paso por el Barça, jugó también en el Akasvayu Girona y en el Joventut de Badalona. Curiosamente, nada más fichar por los gerundenses, vivió una de sus anécdotas más amargas, cuando fue asaltado de madrugada por cuatro encapuchados en su propio domicilio que lo maniataron y se llevaron dinero en efectivo.
La espalda gana la batalla
Tras su paso por la Penya, con 31 años, decidió dejar el balonceto. Los dolores de espalda le impedían entrenar con normalidad y lo que en su día era diversión se había convertido en un suplicio. “Es lo más honesto”, indicó el día de su adiós. Aquel día ponía punto y final a una carrera con con seis campeonatos ACB, dos Copas del Rey, una Supercopa ACB, una Euroliga y una Copa Korac, siempre de azulgrana. Además, con la selección, protagonizó uno de esos oasis en el desierto en el año 1999, cuando el equipo se colgó la plata en el Europeo de Francia.
Un corazón acorde a su tamaño
Quienes le conocen dicen que la grandeza de Roberto Dueñas no se limita al plano puramente físico. Su corazón y su bondad van a juego. De hecho, pocos meses después de colgar sus enormes botas -calza una talla 54- no dudó en ayudar a un joven al que ni siquiera conocía. El Breogán gallego acababa de fichar al pívot argelino Saad Kaiche, de 2,29, y había aterrizado con apenas una bolsa de ropa. Dueñas, que reconoce que “cuando era joven me costaba encontrar ropa", no dudó en enviar “un par de paquetes con jerseis, camisas, pantalones y abrigos”. En total, 20 kilos de generosidad.

Roberto Dueñas (Barcelona)

Fuente de la imagen: AFP

Apoyo a los jóvenes
En su nueva vida, Roberto Dueñas sigue ligado al baloncesto, aunque no quiere ni oir hablar de jugar de nuevo. “No juego ni pachangas. Muchas veces los veteranos del Barça me dicen que vaya a jugar con ellos, pero no me apetece”, reconoció a Quique Peinado en una entrevista para Marca. Adjunto a la cantera azulgrana, trabaja en su despacho siguiendo las evoluciones de los más jóvenes, y un par de veces por semana trabaja movimientos con los pívots en formación. Pese a que tiene título de entrenador no se ve dirigiendo al máximo nivel ya que, como dice “lo que me gusta es trabajar con los chicos”.
Hace algunos meses, también fue nombrado junto a otros ilustres azulgranas como padrino de la FCBEscuela, un proyecto que trabaja con casi 30.000 niños en todo el mundo. En ese acto, Dueñas confesó que “Es un orgullo que piensen en mí, y siempre que haya relación entre deporte y los más jóvenes allí estaré yo. Las actividades como ésta siempre son positivas para los niños".
Como dijo una de las pancartas el día de su despedida “tu grandeza no la da la altura, sino el tamaño de tu corazón”.

Roberto Dueñas (Foto: Fotoclick ACB)

Fuente de la imagen: ACB Liga

(Foto: Fotoclick ACB)
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