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El Barcelona escapó con derrota mínima (27-28) y como un coloso del abarrotado Quijote Arena, el coliseo exclusivo para el balonmano que ha construido el club más potentado de España, el Ciudad Real, y se erige como favorito para la vuelta de la final de la Champions el próximo sábado en el Palau.

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Fuente de la imagen: Eurosport

CIUDAD REAL, 30 de abril. - El FC Barcelona escapó con derrota mínima (27-28) y como un coloso del abarrotado Quijote Arena, el coliseo exclusivo para el balonmano que ha construido el club más potentado de España, el Ciudad Real, y se erige como favorito para la vuelta de la final de la Liga de Campeones el próximo sábado en el Palau.
Ante casi seis mil enfervorizados seguidores, el equipo de Xesco Espar, que fuera segundo de Valero Rivera -jefe del 'Dream Team'- y ahora con la batuta técnica, salió crecido tras un duro, tenso y equilibrado encuentro, para traspasar el voltaje a la magia del Palau.
La cancha de Barcelona, que siempre se ha comportado de un modo especial en ocasiones precedentes, otorga ahora un papel preponderante a su dueño, puesto que un gol de margen puede ser una renta escasa para el conjunto catalán que, además, ya tiene imposible el título de la Liga Asobal.
La agresividad de la defensa barcelonista, pese al elevado número de exclusiones que deparó, y el brazo resolutivo de Iker Romero, cuyo futuro está cerca del club manchego, fueron claves para el equilibrio final.
Incluso, el conjunto catalán podría haber arrancado un empate si los árbitros hubiesen visto la patada que Didier Dinart propinó al serbio Dragan Skrbic a la altura de las costillas cuando éste estaba tendido en el suelo.
Los últimos 15 segundos, con ambos equipos enzarzados en empujones y reproches, serán el preámbulo del partido de vuelta, que se prevé de máxima tensión.
Iker Romero, máximo goleador con 9 dianas, le devolvió el guante a Juan de Dios Román, quien no le quiso de verdad en las filas del Ciudad Real.
Este último técnico, no obstante, ganó su primer partido de una final de la máxima competición continental de clubes después de las dos que perdió con el Atlético de Madrid hace ya 20 años.
El Ciudad Real dominó a su adversario con claridad en dos fases del primer periodo: en los primeros compases y en los cinco últimos minutos, éstos los más trascendentales.
Sin embargo, el exceso de errores e imprecisiones, repartidos y propios de la alta tensión del choque, fueron mejor aprovechados por el Barcelona.
El conjunto catalán tardó en meterse en la pelea, pero cuando lo hizo acompañó a su mayor tensión defensiva un extraordinario trabajo del guardameta Dejan Peric.
El meta serbio desequilibró al Ciudad Real (40 por ciento de eficacia), propició contraataques y dio el empuje preciso para el primer despegue visitante al cuarto de hora (6-7).
Pero dos factores casi consecutivos rompieron el equilibrio que había logrado el equipo de Xesco Espar: la exclusiones al húngaro Laszlo Nagy -la segunda- y a Lukas Visey.
La formación manchega aprovechó estas circunstancias para alcanzar una ventaja de tres goles en el tramo final, que mantuvo hasta el descanso (14-11).
Las dificultades para el Barcelona aumentaron ante la nueva puesta en acción del Ciudad Real, en tromba y con el convencimiento de quebrantar la resistencia anímica de su rival. Logró cinco goles de renta, pero después se diluyeron.
La marejada local la detuvo Iker Romero en ataque, magnífico desde el central -cinco tantos en estos primeros 10 minutos- mientras Espar exigió más agresividad en defensa, para lo que llegó a meter en pista al veterano Andrei Xepkin.
Atemperada la embestida manchega, el equipo catalán comenzó a dominar la situación hasta equilibrar la contienda (22-22) en el minuto 50. Jeppesen, Romero y Peric no encontraron oposición y los jugadores locales notaron el desgaste físico en el tramo decisivo.
Solamente Mariano Ortega, más fresco que el resto, sacó el brazo con eficacia para llevar al Ciudad Real a una mínima ventaja, que ante la presión del Palau puede ser ridícula.
FICHA TÉCNICA
28 - Ciudad Real (14+14): Hombrados; Dzomba (3,2p), Stefansson (3,1p), Zaky (5,4p), Entrerríos (4), Pajovic, Uríos (3), Dujshebaev (1), Dinart, Mariano Ortega (3), Kallman (4), Jacobsen (2).
27 - FC Barcelona (11+16): Peric (Barrrufet); Nagy (2), Fernández (3), Skrbic (2), Romero (9), O'Callaghan (2), Hernández, Jeppesen (4), Tomás (3,2p), Puig (1), Visei (1), Dominikovic, Xepkin.
Marcador cada cinco minutos: 2-3, 5-5, 6-7, 8-9, 13-10, 14-11 (descanso), 17-13, 19-16, 20-18, 23-22, 25-25, 28-27 (final).
Arbitros: Bord y Buy (Francia). Excluyeron a Nagy (2), Tomás, Visei, Dominikovic (2), Puig (2) y Jeppesen (2) (FC Barcelona), y a Pajovic, Zaky, Stefansson y M.Ortega (Ciudad Real).
Incidencias: Final, ida, de la Liga de Campeones de balonmano disputado en el Quijote Arena de Ciudad Real. Lleno (5.500 espectadores). Presenciaron el partido en el palco Manuel Marín, presidente del Congreso, y Joan Laporta.
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