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Blog Uría: Soler y el relevo del ciclismo español

Blog Uría: Soler y el relevo del ciclismo español

El 13/03/2018 a las 14:36Actualizado El 13/03/2018 a las 15:45

Soler se ha impuesto en la París-Niza. Landa, Fraile, De la Cruz y los Izaguirre brillan con luz propia. Sí, el relevo generacional ha llegado para quedarse.

Bahamontes, Ocaña, Perico Delgado, Miguel Indurain y Alberto Contador. Ese es el selecto club del panteón sagrado de leyendas del ciclismo español. Un repóquer de estrellas del firmamento del pedal español al que conviene vincular las gestas de Alejandro Valverde, Óscar Pereiro, Óscar Freire o Purito Rodríguez, entre otros. En el deporte más duro y sacrificado del mundo, con una afición que resiste cualquier decepción y sigue siendo fiel, más allá de la trampa y el cartón, el público se devanaba los sesos pensando que sería complicado encontrar un relevo generacional a la altura de los campeones citados. No había demasiado optimismo, pero en las últimas fechas, ese relevo ya no parece algo tan complicado. Al grano: Mikel Landa está brillando con luz propia y pelea la Tirreno Adríatico, que pueden seguir en Eurosport, al tiempo que prepara la gran cita del Tour de Francia. Los hermanos Izaguirre han estado magníficos en la París-Niza y Marc Soler se ha convertido, a sus 25 años, en el ganador de esa prestigiosa prueba, nueve años después del triunfo de Luis León Sánchez y casi 28 después del mítico Indurain. Otros nombres propios que están dando algo más que la cara en el pelotón español son Omar Fraile y David De la Cruz. Si alguien creía que el ciclismo español corría un serio riesgo de quedarse sin estrellas, el tiempo está poniendo las cosas en su sitio. Hay relevo, hay combatividad, hay piernas y sobre todo, hay hambre y futuro.

Con Marc Soler habrá que tener paciencia, porque apenas tiene 25 años y sólo una gran vuelta disputada, pero tiene madera de campeón y aunque su futuro inmediato todavía es una incógnita, está llamado a prepararse para el desafío más complicado, orientarse para pelear contra los mejores de la elite y demostrar que puede ser un hombre-Tour. Compañero de Valverde y Nairo Quintana en Movistar, Soler aún tiene margen de mejora y mucho que aprender, pero ni los más optimistas pensaban que podría ofrecer un espectáculo como el que dio en la París-Niza, con un ataque final digno de los mejores momentos de un escalador de pura cepa, emulando los ramalazos más geniales de Contador. Su gran referente, su espejo, es Indurain. Aún es pronto para lanzar las campanas al vuelo y etiquetarle como la gran promesa del ciclismo español, porque la temporada es larga y es un diamante en bruto, aún por pulir. Paciencia. Sin embargo, nadie podría negar que lo que parecía una quimera, que el ciclismo español tuviera un relevo generacional a la altura de los mejores nacionales de este deporte, hoy es factible. Aficionados y periodistas pudimos disfrutar de una década de oro con ídolos como Contador, Valverde, Purito o Samuel Sánchez y creímos, por un momento, que el relevo generacional peligraba. Hoy la carretera no miente. Y los Soler, Landa, Fraile, Izaguirre y De la Cruz asoman como serias alternativas de poder. Ojalá sigan creciendo. El ciclismo les necesita. Y los aficionados que crecimos escuchando a Javier Ares por la radio, imaginando esfuerzos a golpe de riñón y ataques de héroes a pie de puerto, les necesitamos todavía más.

Rubén Uría / Eurosport

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