El reparto de invitaciones de la Volta a Catalunya a los equipos ProTeam (segunda división del ciclismo mundial) dejando fuera a dos escuadras españolas como Caja Rural-Seguros RGA y Burgos-BH, abre un interesante y necesario debate. Este sistema de participación de equipos en las diferentes carreras por el que se rige el ciclismo profesional ni es nuevo, ni tampoco se trata de una elección puramente caprichosa de la organización de cada carrera o evento. De hecho, la decisión de la Volta de decantarse por el equipo de Nairo Quintana (Arkea), el ruso Gazprom que esta temporada ha subido su nivel deportivo con Ilnur Zakarin o Roman Kreuziger e incluso el Rally Cycling, equipo que tiene su base logística en Girona, tiene todo el sentido del mundo desde un punto de vista deportivo y estratégico.
Pero desde un punto de vista estético, no deja de ser muy llamativo y un tanto preocupante que en esta temporada 2021 haya más equipos españoles de primer nivel que nunca -al menos en la última década y media- y no todos puedan participar por derecho propio o por invitación en una de las principales carreras nacionales del calendario World Tour como es la Volta a Catalunya. Los organizadores de la Itzulia (Vuelta al País Vasco) o Clásica de San Sebastián se enfrentan exactamente al mismo problema, mientras que la Vuelta a España tiene que tomar una decisión aún más crítica porque sólo dispone de dos invitaciones para cuatro equipos españoles. O sea, que la mitad deben quedarse fuera sí o sí. Quiera o no quiera el organizador, que a fin de cuentas es el responsable de gestionar esas invitaciones.
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Es complejo explicarlo, pero el sistema del ciclismo está estructurado así desde hace más de una década. En 2021 hay un equipo español WorldTeam (primera división) que es el Movistar y por el hecho de pertenecer a esa categoría tiene el derecho y la obligación de participar en todas las carreras World Tour del calendario. Y afortunadamente para el ciclismo de nuestro país, hay cuatro escuadras ProTeam (segunda división) que además del Caja Rural y Burgos-BH son Euskaltel Euskadi y Kern Pharma, a las que se podría sumar una más: el Eolo Kometa de Alberto Contador que este año ha cambiado su licencia española por la italiana pero que cuenta con una amplia base de españoles en su staff técnico y plantilla de corredores.
Por tanto, y aunque el aficionado al ciclismo ya conozca de sobra como funciona este sistema de carreras World Tour y su división entre equipos WorldTeam y ProTeam, conviene añadir a esta breve explicación la extremada rigidez de este sistema y la discriminación, a veces dolorosa, que deben hacer los organizadores de carreras de la máxima categoría WorldTour a la hora de invitar a los equipos participantes. Además y desde hace dos temporadas, el mejor equipo ProTeam de la anterior campaña se gana ,gracias al cambio de normativa. el derecho de participación automática en estas carreras, en este caso el Alpecin-Fenix de Mathieu Van der Poel.

El complejo papel de los equipos ProTeam

Un equipo español o de cualquier nacionalidad, especialmente en los principales países ciclistas europeos como Francia, Bélgica o Italia, debe trabajarse a meses vista esa invitación. Ya sea por méritos deportivos en la anterior edición de una carrera o los acumulados durante la temporada anterior, por potencial de plantilla o algún fichaje interesante o por diversos intereses estratégicos y comerciales tanto para organizadores como para la propia escuadra.
En estas líneas no se juzga ni se pretende cuestionar desde ningún punto de vista la decisión de la Volta a Catalunya de haber dejado fuera a dos equipos españoles cuando tenía espacio para invitarles. Tan sólo describir la rigidez del propio sistema y tratar de explicar cómo funciona y cómo afecta a los equipos implicados que deben ganarse y obtener en última instancia esa invitación o ‘wild card’ para correr. Por ejemplo, los citados equipos invitados por la organización de la Volta tienen, además de un justificado atractivo deportivo, otros motivos estratégicos como es que el Rally tenga su sede en Girona, que el Kern Pharma tenga la sede de su principal patrocinador en Cataluña y también un importante número de ciclistas catalanes en sus filas.
Son sólo dos ejemplos entre muchos, como otros que ilustran la decisión de La Vuelta, es decir, el equipo francés Cofidis antes de ser equipo WorldTeam porque esta empresa de microcréditos era uno de los patrocinadores de la carrera o el Caja Rural-Seguros RGA porque este segundo sponsor también dejaba ingresos en la ronda española. Incluso para la edición de 2021, el Burgos-BH parece tener garantizada su presencia de antemano ya que Burgos será el inicio de la carrera, con varias etapas por este territorio.
Esta rigidez no sólo es aplicable a España. En Italia el propio Giro y la empresa RCS, organizadora de Strade Bianche, Tirreno-Adriatico, Milán-San Remo o Giro de Lombardía, entre otras, se enfrenta a esto mismo: llamar a equipos ProTeam de corte internacional que potencien sus carreras o conformarse con sólo repartir invitaciones a escuadras nacionales, como vienen haciendo los últimos años. El problema y limitada capacidad para actuar es siempre la misma, sea cual sea la nacionalidad.

¿Daña la imagen del ciclismo español?

Luis Ángel Maté, veterano ciclista que en esta temporada 2021 ha cambiado el Cofidis por el Euskadi, se expresó abiertamente en su cuenta de Twitter denunciando el problema que esta rigidez del sistema acarrea a los equipos españoles, aun estando invitado su equipo al evento
Que nuestros equipos no estén todos en nuestras mejores carreras me parece una anomalía que nos perjudica a todos en detrimento de nuestro ciclismo
El Caja Rural fue casualmente el equipo español a todos los niveles que más victorias consiguió la pasada temporada. Más que el Movistar, aunque este número de triunfos se diera en carreras de menor categoría y participación menos potente, pero al fin y al cabo las que pueden correr a nivel europeo, con el valor añadido del gran número de pruebas que se cancelaron a causa del coronavirus. La escuadra navarra, como Kern Pharma, Euskaltel Euskadi o Burgos-BH debe vivir pendiente de esas permanentes negociaciones y equilibrios para que sus ciclistas puedan disputar el mejor calendario posible, tanto a nivel nacional como a nivel internacional.

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Cada vez que planifican su temporada, un equipo español de esta segunda categoría siempre solicita en primera instancia su invitación a las principales carreras nacionales, incluyendo La Vuelta. La gran vuelta es la carrera que antes anuncia sus invitaciones, al menos 4-5 meses vista, por lo que si no es invitado un equipo puede reestructurar sus objetivos deportivos y planificación.
En el caso del Burgos-BH, su director deportivo, José Cabedo, señala que “las invitaciones son invitaciones, quien decide es el organizador y exclusivamente con su criterio. Las de más difícil acceso son las WorldTour. Aunque nos movemos para conseguirlas, dependemos de su criterio”. Cuando cursan esa petición de wild card siempre esperan ser los invitados y “luego hay que hacer encaje de bolillos y también hay que hacer méritos deportivos para ganarse el puesto”.
Los aficionados al ciclismo o los del deporte en general más veteranos siempre evocan la época de los años ochenta y noventa cuando había una gran cantidad de carreras, equipos y ciclistas españoles. Ahora no acaba de entenderse por qué habiendo de nuevo varios equipos españoles al más alto nivel, éstos no tienen garantizada esa participación y ese escaparate para que sus patrocinadores justifiquen sus inversiones en ellos o sus ciclistas tengan escenarios locales donde poder competir y brillar. Es principalmente por el propio sistema y por la ineludible globalización de este deporte.
Pero el sistema es el que es y está aceptado por todos los actores aunque no sea del todo compartido y es muy complejo poder cambiarlo o tan siquiera plantearse alguna reestructuración, al menos a corto plazo. En los últimos años también se ha insistido en la implantación de fórmulas para garantizar la presencia de más equipos, como reducir el número de ciclistas por equipo para poder incluir a más escuadras. O que al menos el sistema tenga una mayor flexibilidad y, por ejemplo, equipos WorldTour que no tengan intereses deportivos o estratégicos en determinadas grandes vueltas o carreras no tengan la obligación de correrlas.
El próximo capítulo de este debate se escribirá cuando La Vuelta anuncie sus equipos para la edición de 2021. Sólo dos plazas a repartir entre cuatro equipos españoles, pero también entre otros ProTeam de otras nacionalidades que también querrán estar presentes. Lamentablemente, no hay sitio para todos. Pese a quien le pese.
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