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París-Roubaix 2019: Philippe Gilbert y el quinto Monumento, por qué es un triunfo para la Historia

París-Roubaix 2019: Philippe Gilbert y el quinto Monumento, por qué es un triunfo para la Historia

El 14/04/2019 a las 19:44Actualizado El 15/04/2019 a las 10:54

¿Por qué a sus 36 años Philippe Gilbert entró en la historia viva del ciclismo al ganar la París-Roubaix? La respuesta es sencilla, aunque conviene contextualizarla para dar aún más valor al triunfo del valón en el velódromo más famoso del ciclismo.

Philippe Gilbert ganó su cuarto Monumento al vencer a Nils Politt en Roubaix. Realmente es el quinto, ya que ha ganado el Giro de Lombardía en dos ocasiones (2009 y 2010). Los aficionados al ciclismo conocen perfectamente cuáles son los cinco Monumentos, pero no todo fan del deporte o aquellos que sólo se aproximan al ciclismo en el Tour de Francia o las grandes vueltas por etapas tienen por qué conocerlo.

Los cinco Monumentos del ciclismo son las clásicas más emblemáticas y duras del calendario: Milán-San Remo (Italia), Tour de Flandes (Bélgica), París-Roubaix (Francia), Lieja-Bastoña-Lieja (Bélgica) y Giro de Lombardía (Italia). Philippe Gilbert ha ganado cuatro de estas cinco carreras históricas, amén de otras grandes clásicas como la Amstel Gold Race, la Strade Bianche o la Flecha Valona y un campeonato del mundo en ruta en 2012.

En su palmarés sólo le falta una victoria en la Milán-San Remo para entrar en un reducido y muy selecto grupo de olimpo del ciclismo, es decir, los ganadores de los cinco Monumentos. Sólo son tres y los tres son belgas: Eddy Merckx, su coetáneo Roger de Vlaeminck y Rik Van Looy.

Hay más ciclistas con cuatro Monumentos diferentes en su palmarés, pero ni un solo ciclista actual está en disposición de conseguir este hito a día de hoy, por lo que Gilbert deberá intentarlo sí o sí en 2020 en San Remo.

Podría tenerlos ya, pero su esprint por la victoria en la Vía Roma de San Remo en 2011 fue a parar al australiano Matt Goss, quien también sorprendió a Fabian Cancellara en ese mano a mano final. Además, a Gilbert nunca le gustó del todo la experiencia sobre el temible adoquín del Infierno del Norte, ya que anteriormente a su victoria sólo había participado aquí en dos ocasiones, en 2007 y 2018. En los mejores años de su carrera (2009-2012) nunca se atrevió a participar o no vio nada claras sus opciones.

Gilbert es un ciclista irrepetible, pues a todos esos Monumentos y grandes clásicas ganadas es el único ciclista de la actualidad junto al italiano Davide Rebellin (lo logró en 2004 y aún sigue en activo a sus 47 años) y uno de los pocos de la historia en haber ganado el tríptico de las Ardenas, es decir, la Amstel Gold Race, la Flecha Valona y la Lieja-Bastoña-Lieja. Este hat-trick lo sumó en 2011 mostrándose intratable, ya que días antes ganó la Flecha de Brabante con una autoridad absoluta.

El ciclista belga supo reinventarse tras salir del equipo BMC y poner rumbo al Quick-Step. Parecía que su rendimiento había caído de forma estrepitosa y que era un ciclista en declive, pero asumió su rol de jugador de equipo en el equipo belga más potente y así han llegado dos nuevos Monumentos que han relanzado su carrera: el Tour de Flandes de 2017 y esta París-Roubaix.

" Todavía tengo el sueño de ganar los cinco Monumentos. En un sueño un tanto loco que me ha inspirado durante diez años y poco a poco me voy acercando "

Además de su fortaleza y su experiencia, correr en el equipo más potente, mejor organizado y más ambicioso en este tipo de carreras es una ventaja impagable respecto a otros grandes competidores como Peter Sagan o Greg Van Avermaet. Es capaz de aprovecharse de esa superioridad táctica en las situaciones cruciales de carrera, como demostró camino de esta Roubaix moviéndose en el momento adecuado junto a su compañero Yves Lampaert. Sólo tuvo que rematar a Nils Politt en el velódromo.

El Deceuninck-Quick Step, desde la retirada de su corredor más grande Tom Boonen, se ha convertido en una máquina de ganar grandes clásicas. Por esta razón en 2020 no deben desaprovechar la ocasión y apostar por Gilbert en San Remo.

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Las situaciones de carrera de los últimos años han demostrado que ya no es una clásica reservada sólo a esprínters si es que su equipo y él se mueven antes de la subida final al Poggio. Que se lo digan a su compañero Julian Alaphilippe, ganador autoritario en esta última edición.

Quienes echaban de menos los grandes duelos Tom Boonen vs Fabian Cancellara en las clásicas de adoquín o los aficionados descontentos con el irregular rendimiento de Peter Sagan en estas citas, deben alegrarse por Philippe Gilbert, porque gracias a él esta lucha por los Monumentos y por ser historia viva del ciclismo ha subido de nivel.

Que la Milán-San Remo 2020 la gane el mejor, pero ojalá Gilbert esté en plena disposición de hacerlo. Un reto del ciclismo que parecía desterrado y casi imposible de conquistar, es posible gracias a él.

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