El jugador neozelandés Jesse Ryder, de 29 años, volvió a jugar para su equipo, Otago, en un encuentro en el que se enfrentó a su anterior club, el Wellington.
El jugador, que se había mantenido fuera del equipo nacional de Nueva Zelanda desde 2012 por un problema de indisciplina, sufrió un grave incidente en un bar de Chistchurch, donde fue atacado por varios hombre que le produjeron lesiones muy serias, fracturándole el cráneo y varias costillas.
El jugador zurdo llegó a estar más de dos días en coma por las heridas sufridas en el asalto, pero pronto se recuperó de la consciencia. Sin embargo, mientras todavía se recuperaba de las heridas del ataque, Ryder fue suspendido durante más de seis meses por saltarse un control de drogas, llegando a admitir que había consumido estimulantes que estaban prohibidos para así poder perder peso.
Tras ver cumplida la sanción de seis meses, Jesse Ryder se prometió no volver a inmiscuirse en problemas relacionados con el alcohol y las drogas, así como declaró su firme intención de volver a jugar con el equipo nacional de Nueva Zelanda, con el que Jesse Ryder acumula 39 internacionalidades.