El vídeo es espectacular, Samuel Kempf estaba montado en la montaña rusa Shambhala cuando ocurrió todo.
Para situar el contexto, esta atracción alcanza más de 130 kilómetros por hora de velocidad y una altura de más de 80 metros. Samuel vió como el teléfono salía volando y con unos reflejos sobrehumanos consiguió cogerlo. Seguro que el dueño le estará eternamente agradecido.