Recife (Brasil), 30 dic (EFE).- A diferencia de muchos clubes brasileños, el modelo de gestión adoptado el Fortaleza, Ceará y Bahía, equipos del Nordeste considerados "chicos" a pesar de su tradición y grandes hinchadas, les ha permitido mitigar financieramente los efectos de la pandemia por el nuevo coronavirus.
Los tres equipos, más el Sport Recife, representan en la elite del fútbol brasileño a la región Nordeste, una de las más empobrecidas del país, y han implementado estrategias administrativas que han permitido mejorar su salud financiera.
En algunos casos han superado en este apartado a la de encopetados clubes de Sao Paulo, Río de Janeiro o Porto Alegre, muchos de ellos con altas deudas.
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"Creo que la principal causa de ese cambio son gestiones equilibradas, con responsabilidad fiscal, y que apuestan en la fuerza de la hinchada", comentó a EFE Marcelo Paz, presidente del Fortaleza.
Para Paz, el fútbol de la región "siempre tiene grandes públicos y eso impacta en la recaudación, en la venta de productos oficiales, en la fidelidad de socios".
Sin embargo apuntó que es la "gestión equilibrada" la que les destaca y les "da un salto a nivel nacional, pudiendo competir de igual a igual con algunos clubes con más historia y tradición".
De los cuatro clubes, el Ceará es el que está más confortablemente instalado en la tabla, en el décimo lugar, mientras que Bahía, Fortaleza y Sport están en la zona baja, aunque fuera de los puestos de descenso.
CUENTAS MÁS EQUILIBRADAS
Con 102 años de historia y ningún título en la serie A, de la que solía ausentarse por largas temporadas, el Fortaleza ganó en 2018 el título de la segunda división y con el ascenso, que le permitió fidelizar más hinchas y aumentar el público en 2019, consiguió 120 millones de ingresos (unos 24 millones de dólares).
Esa cifra triplicó la de la deuda de 37 millones de reales (unos 7,4 millones de dólares), que ya no pesa tanto en las finanzas del club y le ha permitido poder invertir en otras áreas y deportes.
El vecino Ceará, también de la ciudad de Fortaleza y con 106 años de historia, pasó en el último lustro de un presupuesto anual de treinta millones de reales (unos seis millones de dólares) para los 157 millones de reales (unos 31,4 millones de dólares) previstos para el próximo 2021.
El presupuesto en 2020 del Ceará contemplaba ingresos por el orden de los cien millones de reales (unos veinte millones de dólares), que por la pandemia se redujeron a 86 millones de reales (unos 17,2 millones de dólares), pero aún así mantiene un superávit de cuatro veces sobre la deuda, la menor entre los clubes del país.
Ya el Bahía, de la ciudad de Salvador y con 89 años de existencia, cerró 2019 con ingresos por 176 millones de reales (unos 35,2 millones de dólares), prácticamente igualado con los cariocas Botafogo, Fluminense y Vasco da Gama, pero con la diferencia de una deuda de 170 millones de reales (unos 34 millones de dólares).
Así, a pesar de la misma facturación, el Bahía terminó el año con un pequeño superávit, mientras que la deuda de los tres equipos de Río de Janeiro superó los 600 millones de reales (unos 120 millones de dólares) cada una, más de tres veces sus ingresos.
ENFRENTAMIENTO A LA PANDEMIA
Ante la falta de público, que en promedio ya superó algunas veces a los tradicionales polos futboleros de Río de Janeiro, Sao Paulo, Porto Alegre o Belo Horizonte, los equipos de la región Nordeste fueron los primeros en realizar acciones sociales, abanderados por el Bahía, y de mercadotecnia para paliar los efectos de la pandemia.
El Ceará, por ejemplo, "fue el club que más hizo acciones con sus hinchas. Tuvimos dos eventos virtuales en el cumpleaños del equipo y en la fiesta de San Juan -bastante tradicional en la región- y eso se reflejó en la mayor venta del nuevo uniforme en la última década", relató a EFE el director financiero Joao Paulo Silva.
Además, el equipo innovo con el "Live Drive-In", un espacio con todos los protocolos sanitarios para que sus hinchas, dentro de sus automóviles, pudiesen acompañar en pantallas gigantes los partidos de la Copa del Nordeste, conquistada de manera invicta por el Ceará.
"Nos comunicamos con el hincha. Así, la tasa de morosidad (por el pago de las mensualidades de afiliación) y de cancelación fue bajísima. A clubes menores del Campeonato Cearense les dimos gratis los test de covid-19 y eso nos dio una buena imagen para aumentar los patrocinadores en medio de la pandemia", apuntó Silva.
Paz, por su parte, comentó que el Fortaleza tuvo que realizar "acciones importantes para adecuarse a una realidad diferente, sin público", pero consiguió reducir gastos y "preservar todos los puestos de trabajo", con condiciones sanitarias y laborales.
DESAFÍOS
Al éxito administrativo, que parece haber dejado atrás las penurias financieras que se tenían hace una década y los deja en medio de la pandemia con los salarios y las obligaciones al día, los clubes del Nordeste se enfocan ahora en el reto deportivo.
"Creo que es un asunto de pocos pasos porque el fútbol 'nordestino' está creciendo y organizándose. En el Ceará profesionalizamos todas las áreas con personal especializado en su metodología -muchos de ellos con pasantía por clubes europeos- y eso nos está dando visibilidad nacional", subrayó Silva.
En la misma línea, Paz afirmó: "la diferencia con la elite del fútbol brasileño está cada vez más corta. Con cuatro equipos representamos el 20 % del torneo y estamos también destacándonos en las competencias internacionales".
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