El post del post partido: Más tensión que en un divorcio

Barcelona y Real Madrid recuperaron una sensación perdida pero igualmente significativa de su rivalidad perenne: jugar por jugar, sin nada muy tangible, resueltas las cuitas clasificatorias.

Eurosport

Fuente de la imagen: Eurosport

[Así está la clasificación de goleadores de LaLiga Santander]Sin esa inmediatez tan propia del fútbol, con visión panorámica de estos estilos opuestos de vivir la cosa del balompié, lo que resultó fue lo inesperado: más tensión que en un divorcio. Que pasó de todo en este Clásico sin pasillo y enfangado por la inercia histórica e irreprimible de dos enemigos íntimos.
El mosaico local en el Camp Nou fue gafe más que premonitorio: “La pilota ens fa més”, en referencia a la grandeza del Barça moderno por el buen trato de sus entrenadores al balón. Así que, poco a poco pero sin apenas pausa, el Madrid le fue quitando sus virtudes al rival, quien acabó pidiendo la hora y acariciando el 1-1 como bien loable también al final del primer tiempo.
El gol de Luis Suárez, que de pundonoroso es hasta antipático para el oponente, le daba tanta confianza al Barça que incluso parecía un chorreo. Falsa impresión. Porque dar por muerto al Madrid es de tal insensatez que, en nada, ya estaban los blancos pasando por encima. Muy de su ADN. Empató Cristiano, quien se hizo daño en el pisotón de Piqué, y mereció más el Madrid al forzar incluso Marcelo la roja exagerada a Sergi Roberto, nervio a flor de piel.
Y es que el ‘rush’ final del periodo inicial sacó lo peor de gente habitualmente tranquila, como Messi, Bale y el expulsado Sergi Roberto. Esas casillas sacadas en la lucha por flotar del aceite sobre el agua.
La segunda parte fue igualmente vertiginosa sin el tocado Cristiano. Se adelantó el Barça gracias a Messi y al necesario milagro de que el árbitro no viera la falta de Suárez a Varane. Pareció aguantar el resultado el equipo de Valverde con diez. Pero llegó la igualada cuando parecía cobrar vigencia el brindis al sol de Helenio Herrera (ver Wikipedia) y su frase: “Con diez se juega mejor que con once”.
El zambombazo/empate de Bale le reivindicó como válido en aquella antigua conjunción de siglas BBC ahora un tanto en desuso y certificó que con las tablas hubo material para la carpintería. El Barça, para no perder y mantener el invicto; el Madrid, para seguir asustando camino de Kiev.
Y, por el camino, la retirada de Iniesta en su último Clásico y el penalti de Jordi Alba a Marcelo para echar leña al fuego de la polémica arbitral que suele acompañar al otro y que, en esta oportunidad, cambió de bando. Todo ello a la espera de que el VAR arregle el juego moderno del fútbol y su permanente dependencia de la palabra justicia, tan dudosa últimamente en todos los ámbitos.
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