Ha cambiado muy poco el Real Madrid en las últimas temporadas, por mucho que se anunciara que la salida de Cristiano Ronaldo iba a suponer un cambio de ciclo inevitable. El caudal de goles que garantizaba el portugués sí se perdió cuando hizo las maletas rumbo a Turín, pero no la tendencia del equipo que entrena Zinédine Zidane a una dependencia extrema de un líder sobre el terreno de juego. Sergio Ramos ya ejercía el liderazgo en la línea defensiva, pero en los últimos meses ya ha demostrado que también es capaz de echarse el equipo a la espalda en el terreno ofensivo.

La idiosincrasia del Real Madrid necesita de referentes bien visibles. Juanito, Raúl González, Iker Casillas, Ronaldo Nazário, Cristiano Ronaldo y Sergio Ramos son figuras que han trascendido en el imaginario blanco en las últimas décadas. Bien sea por una capacidad guerrera a la que aferrarse cuando vienen mal dadas o por una facilidad sorprendente de hacer goles que mantuvieran vivos a los madridistas en todo tipo de competiciones, el Madrid es un club en el que siempre ha sido necesaria esa figura del deus ex machina que en caso de necesidad aparece para arreglarlo todo. En estos momentos, esa labor la ejerce Ramos, con secundarios puntuales como Courtois, Casemiro o Valverde que aportan su cuota decisiva de vez en cuando.

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Ganadores y perdedores del clásico

Cuando Ronaldo fichó por la Juventus, se pensó que el Real Madrid podría empezar a carburar como un equipo colectivo en el que las individualidades dejaran paso a un estilo algo más preciosista y, por qué no, atractivo. Con Karim Benzema o Luka Modric como referentes de este tipo de fútbol, el cambio de rumbo no era descabellado, pero siguen pasando las jornadas y el Clásico volvió a confirmar que al equipo de Zinédine Zidane le funcionan más los triunfos gestionados desde las entrañas tras dos flojas actuaciones ante Cádiz y Shakhtar en la que la ausencia de Ramos pesó más de lo que Zinédine Zidane habría deseado.

La actuación de Ramos en el Camp Nou, forzando el penalti de Lenglet y convirtiendo con sangre fría el 1-2 batiendo a Neto, no es más que la continuación de una tendencia iniciada la temporada pasada tras el confinamiento. El capitán madridista regresó convertido en un jugador decisivo en ambas áreas, dando solidez atrás y convirtiéndose en el segundo máximo goleador superando la decena de goles en la Liga que alzó el Real Madrid el pasado verano. En la Champions League volvió a quedar patente el peso de su ausencia en la vuelta de los octavos de final ante el Manchester City, en la que Varane desperdició una oportunidad dorada de reafirmarse como el sucesor del liderazgo defensivo del club.

¿FUE CLAVE EL VAR PARA EL TRIUNFO DEL REAL MADRID?

La intimidación de Ramos en el área rival también se ha convertido en la pesadilla de todas las defensas de España. Cada córner es una ocasión clara de peligro y, como sucedió con Lenglet, no son pocas las veces en las que el de Camas fuerza penas máximas en las que se ha convertido en uno de los mejores especialistas del mundo. Sin fallo en las últimas tres temporadas desde los 11 metros, hay que remontarse al curso 2017/18 para encontrar un error suyo desde el punto de penalti. En rueda de prensa, Zidane no quiso entrar a encumbrar aún más su figura, consciente de que es el factor más decisivo del equipo a pesar de su voluntad, aún no lograda, de que la dependencia no sea tan exagerada.

Sabemos lo que representa y lo positivo que es para el equipo. Me alegro por él, pero sobre todo por el equipo.

Los dos partidos ante Cádiz y Shakhtar dejaron claro lo mucho que se vulgariza el Real Madrid sin Ramos, e incluso en el Clásico se pudo apreciar cómo la banda derecha es el punto más débil del equipo en este tramo de la temporada. Con Carvajal en el dique seco para varias semanas, la parcela defendida por Nacho (posteriormente sustituido por Lucas) y Varane hizo aguas ante las acometidas de Ansu Fati y Jordi Alba. Por allí llegó el gol del empate del Barça antes de que Ramos volviera a achantar a los azulgrana con su presencia en cada saque de esquina y con el penalti que, polémica mediante, terminó decantando un Clásico y reafirmando la nueva dependencia del Madrid en él. Las cosas no cambian en la capital.

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