Madrid, 21 ene (EFE).- Zinedine Zidane se adentra en su momento de mayor debilidad como técnico del Real Madrid, con su futuro en el aire tras ser eliminado de dos competiciones en seis días, la Supercopa de España y la Copa del Rey, quedando dos títulos por pelear sin ser favorito en ninguno y un listado de errores que se lanzan en su contra: de sus elecciones en verano a una mala gestión.
Los focos, en las crisis futbolísticas, apuntan siempre al entrenador. Nadie recuerda ya lo ganado en el pasado. El fútbol es presente y a Zidane ser el segundo técnico más laureado de la historia del Real Madrid, no le convierte ya en intocable. Aunque los primeros movimientos en el club son más partidarios de aguantar hasta el final de temporada por un número de circunstancias que no invitan al cambio, en la zona noble se achacan errores al técnico que explican la irregularidad en la que se instaló el equipo.
La Liga conquistada tras el confinamiento y la precaria situación económica por culpa de la pandemia, invitó al club blanco a dar continuidad al mimo proyecto. Tiempos de recesión, ausencia de fichajes de relumbrón y una plantilla con nóminas a la baja, con recortes y salidas de futbolistas con ficha alta que no la justificaban en el campo como el galés Gareth Bale y el colombiano James Rodríguez. Dos casos perdidos para Zidane que tardó más de lo que deseaba, en lograr sus salidas.
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MALA PLANIFICACIÓN
Tuvo en su mano Zidane la oportunidad de dar salida a futbolistas que lo han ganado todo en el Real Madrid y con los que no iba a contar esta temporada. Ejemplos como el brasileño Marcelo o Isco Alarcón se convierten en reproches por la decisión del técnico de dejar marchar a Sergio Reguilón, Achraf Hakimi, Brahim Díaz o Dani Ceballos, futbolistas con una ficha más baja y con mayor proyección. El técnico francés fue fiel a los que le permitieron hacer historia con la conquista de tres 'Champions' consecutivas y aquellos que conquistaron la Liga del coronavirus con una racha imparable tras el regreso de la competición en la parte final de la pasada temporada.
GIRO A SU FILOSOFÍA
Con un calendario difícil de encarar por la acumulación de partidos para una plantilla que no descansa, con tres partidos por semana y una mayoría internacionales que provoca que mantengan el ritmo con sus selecciones, el cambio de filosofía de Zidane no ha sido entendido en el Real Madrid. Ha pasado de ser el abanderado de las rotaciones masivas y tener siempre a todos sus futbolistas enchufados, a tener desmotivada a la segunda unidad, sin ritmo de competición, con los jugadores sintiendo que los entrenamientos no marcarán sus opciones de jugar. Hay un bloque de 14 y el resto enlaza partidos sin minutos. Jugó en su contra en Copa del Rey cuando tuvo que recurrir a futbolistas como Álvaro Odriozola o el brasileño Militao que llevaban meses sin competir.
FRACASO EN LA APUESTA POR JOVIC
Se le achaca a Zidane el gran desembolso económico por un futbolista que nunca se integró en el Real Madrid y al que pesó el escudo. Luka Jovic firmó los mismos goles en media hora en el Eintracht que los que hizo en muchos meses en el club blanco. Uno de los grandes males del equipo blanco es su falta de pegada desde la salida de Cristiano Ronaldo y la dependencia de la inspiración goleadora de Karim Benzema. A la hora de la verdad a Zizou no le ha valido ningún otro 9. Jovic nunca tuvo continuidad y desperdició las oportunidades que tuvo, con indolencia. Mariano Díaz se come el césped cada vez que juega pero paga la falta de balones para rematar, ni uno solo ante un Segunda B como el Alcoyano.
LA GESTIÓN DE LOS JÓVENES VALORES
Martin Odegaard ha sido el último en llamar a la puerta del club para solicitar su cesión. No aguanta más con Zidane. Sin confianza, cansado de esperar en la grada, viendo el paso de partidos sin minutos y en algunos sin calentar. Ve su progresión frenada cuando echa la vista atrás a su importancia en la Real Sociedad. Es el ejemplo reciente que viven más futbolistas fichados por la política del Real Madrid de apostar por el futuro pero que no terminan de dar el salto de calidad en la plantilla. Ocurre con el brasileño Vinicius Junior que aparece y desaparece hasta exhibir una pérdida alarmante de confianza. Públicamente asegura Zidane que cuenta con todos y que tendrán su oportunidad, pero la realidad es que, a la hora de la verdad, siempre tira de los mismos futbolistas. Ya en el pasado provocó la marcha de Ceballos, Marcos Llorente o Álvaro Morata y en el presente afecta al estancamiento de jóvenes valores.
LA FALTA DE SOLUCIONES TÁCTICAS
Los últimos malos resultados han vuelto a traer a escena carencias tácticas de Zidane y la ausencia de planes alternativos en partidos que se tuercen. A su equipo le falta gol e insiste con un 1-4-3-3 que no aporta soluciones. El resultado depende en exceso de la inspiración individual de sus estrellas y al técnico ya se le juzga hasta su comportamiento en la zona técnica. Se echa de menos el carácter que se desprendía de una imagen icónica, desgañitándose dando órdenes como segundo de Carlo Ancelotti. Apagado, digiriendo la crisis que protagoniza su equipo, Zinedine no dejó órdenes ni arengas antes de la prórroga de El Collao. El calado de su mensaje en la plantilla está bajo tela de juicio.
Roberto Morales
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