Voro es Salvador… Salvador González Marco para más señas. El valencianismo nunca echará nada en cara al que desprende identidad valencianista por los cuatro costados. Es lo que tiene haberlas visto de todos los colores, pero esta vez se topa con la ‘ley de murthy’ y si la rebanada se tiene que caer va a ser del lado de la mantequilla.
La ministra de Sanidad le dio la mañana a Javier Tebas. El presidente de la Liga vio el domingo pasado a 6.000 personas en Las Ventas y pensó que era el momento de que el Gobierno dejase de torearle. El ministro de Cultura, después de juntarse con 1.000 en el Godó, no sabe dónde meterse y debe haber dicho a su homóloga aquello de “Carolina, trátame bien”, pero cuando los políticos se meten en el sitio de los científicos se cometen ridículos tan notables como el de Balaídos o La Fonteta este pasado fin de semana. Las incompetencias, ya saben...
En casa de Messi se sacaron los cuchillos afilados, pero en el mejor sentido de la palabra. Un asado en casa de un argentino son palabras mayores. El capitán del Barça tiene hambre de doblete y sabe que hacer grupo es condición sine qua non para afrontar las cinco finales que restan. A falta de su amigo Suárez, para preparar el partido de la Liga frente al Atleti, bien vale un mate con Griezmann.
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En el Real Madrid nadie encuentra explicación a la plaga de lesiones, que ahora se ha llevado por delante a Varane y, poco antes, a Carvajal de nuevo. Ramos está dispuesto a tirar de brazalete y jugarse el tipo como siempre ha hecho. Con Mendy también entre algodones y Valverde saliendo del coronavirus, Zizou se rompe la cabeza pensando cómo puede contener el poderío físico del Chelsea, entre tanto infortunio, cuando necesita superar el incomodísimo empate a uno del Di Stéfano. Esta vez hay que apelar más que nunca al adn, que es el único que no se lesiona en la casa blanca.
A la hora de la cena, el Sevilla se dejó tres jirones de su sueño liguero ante un muro disfrazado de rojiblanco. Esta vez, sus puñales, Navas, Acuña y Ocampos no encontraron puerta porque Unai Simón hizo honor a su vitola de portero de España con una gran actuación. Lopetegui se lo jugó todo a Liga o muerte, quitando a Diego Carlos para meter a Oliver Torres. Iñaki Williams dio un tajo de título en una contra de manual. Tocar el cielo da tanto vértigo como mirar el precipicio en el día de los cuchillos largos.

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