El caso es que, culpabilidades probablemente repartidas o que dependen muy mucho del cristal con el que se mire, el Atlético es en el fútbol español el nuevo Millwall. Este club del sudeste londinense (camino del aeropuerto de Gatwick se puede ver su estadio desde el tren) no suele transitar por la Premier League. Ya no. Pero es feliz en su soledad emocional, su forma de ser autoexcluyente que le da sentido por encima de inexistentes éxitos deportivos.
¿Y por qué? Porque a todo el mundo en Inglaterra le cae mal el Millwall, vista la mala imagen de sus hinchas rudos, obreros y pendencieros, quienes han hecho de su himno un cántico identitario: “No one likes us, we don´t care” (Nadie nos quiere; no nos importa). Algo así como el “no lo puedes entender” de la hinchada rojiblanca. Lema que trata de reflejar la plausible fractura entre el Atlético y lo demás. Como concepto y muchas veces como realidad.
Esa latente ‘millwallización’ del Atleti está en su punto más álgido y sin una brizna de sensatez en el horizonte como para que las aguas vuelvan al cauce de la normalidad. Quizás que el Atleti dejara de competir. Mirado con lupa obsesiva por el partidismo cada vez más pronunciado de unos medios en los que no cree nadie ya en la afición colchonera, todo lo que gira sobre lo rojiblanco está teñido de alguna manera de reproche. Porque su conducta es siempre afeada en un universo con vocación de pensamiento único.
Mercado de fichajes
Oficial: El Manchester City anuncia el acuerdo con el B. Dortmund para el traspaso de Haaland
10/05/2022 A LAS 14:38
Y ese desafecto llega últimamente más desde la propia y querida España que de Inglaterra, donde el estilo futbolístico del Atlético (el que tanto le molestaba a Jürgen Klopp y también ahora a Pep Guardiola) lo que ha propiciado es una maravillosa campaña de mercadotecnia que lucen orgullosos muchos rojiblancos en sus camisetas artesanalmente confeccionadas: “Mad, bad and dangerous” (Loco, malo y peligroso), cita de calado intelectual impensable por estos lares de cuñadismo dominante y que describe la personalidad de Lord Byron a ojos de su amante. Así que ni aposta. Niquelada expresión. Los nuevos ‘Blues Brothers’ gracias a la frase.
El caso es que nada del Atlético gusta. Que si Simeone y tal por perder, que si Simeone y tal por ganar, que si se celebran las victorias, que si la pausa de hidratación, que si no se hace un pasillo disfrazado de humillación pública, que si algunos aficionados cuelgan una pancarta exterior y se dice que es oficial como aquella de “Mou, tu dedo nos señala el camino”, que si protesta los arbitrajes, que si echan a aficionados visitantes, que si defiende, que si ataca, que si no es el equipo del pueblo, que si tenía la mejor plantilla de la historia, que si… que si fue campeón de Liga la temporada pasada.
Todo parece hacer bola en la boca del descontento hacia un club centenario leyenda viva y coleando del fútbol español. Y en positivo, aunque no lo parezca por esa presión constante que lo que hace es endurecer aún más a una raza en crecimiento, la rojiblanca, pero cada vez más aislada en su reserva espiritual.
La Liga
Simeone: "Grandísimo respeto por el Madrid, pero mucho más por nuestra gente"
07/05/2022 A LAS 11:23
Mercado de fichajes
Morata vuelve a la órbita del Barça y Dybala se aleja del Atleti, los nombres del día
04/05/2022 A LAS 10:35