Nosotros somos nosotros
Publicado 04/10/2024 a las 13:00 GMT+2
El pasado verano, durante los Juegos Olímpicos y la Eurocopa de fútbol, se perpetró la rendición final del periodismo deportivo al “Nosotros”, la palabra más terrible de nuestro siglo.
Alvaro Morata of Spain lifts the UEFA Euro 2024 Henri Delaunay Trophy after his team's victory during the UEFA EURO 2024 final match between Spain and England at Olympiastadion on July 14, 2024 in Berlin, Germany.
Fuente de la imagen: Getty Images
Consumado el atropello lingüístico, enterrados y olvidados los viejos manuales de estilo, generalizado y normalizado el uso de la primera persona del plural desde el púlpito narrativo (“la tienen los nuestros”, “atacamos nosotros”, “hemos ganado otra medalla”), queda ahora preguntarnos quiénes componen ese nosotros del que tanto hablamos.
Porque cada vez que se pronuncia un nosotros se está sugiriendo, por exclusión, la existencia de un vosotros o de un ellos.
Periodismo vs activismo
El otro día leí que Julian Assange, no sé muy bien con qué objetivo ni a santo de qué, se esforzaba por subrayar la diferencia entre un activista y un periodista, como si el matiz fuese absolutamente crucial para su causa. ¡La verdad!, pensé enseguida. ¡Les diferencia la búsqueda incansable de la verdad! Ni siquiera me interesó su propuesta.
Puede que el activista tenga muchos rasgos en común, sí. Sin embargo, cuando se ve obligado a elegir entre la verdad y la causa justa por la que lucha, el activista sacrifica la primera y prioriza la segunda. Pisotea sin miramiento la verdad con tal de salvar la causa.
(Me sentí orgulloso, de repente. Ya sabéis que soy un tipo brillante para cualquier actividad que carezca por completo de importancia. Entonces me percaté del silencio que me envolvía. Con un gesto mínimo di por acabada la reflexión, muy ufano, y estalló a mi alrededor un aplauso estruendoso e imaginario. Otro triunfo por goleada de mi imbatible oratoria mientras me preparo un café en la cocina.)
A ver, no digo que un periodista sea mejor que un activista.
Pero esto queda entre nosotros, oficialmente no os lo he dicho.
Nosotros. Está claro que aquí el nosotros sois mis lectores y yo. Como me conocéis bien, entendéis perfectamente lo que os digo.
Podemos ganar otra medalla
El uso del nosotros en el lenguaje del periodismo deportivo siempre fue una especie de tabú. Desaconsejado por los clásicos, se le atribuía incluso mala fama a pie de calle, fuera de los sectores ultras de los estadios. "¿Qué es eso de que hoy jugáis contra no sé quién?, ¿acaso ganas dinero con los goles de tu equipo?", se oía decir de vez en cuando a una madre sensata, cansada de fanatismos futbolísticos irracionales, con frecuencia asociados a estereotipos de comportamiento masculino.
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Bajada Pau Echaniz
Fuente de la imagen: Eurosport
Y nadie dice ni mu porque todos entendemos que lo políticamente correcto es odiar aún más al extranjero, aunque en el fondo no sea cierto. Gracias a ese sencillo procedimiento de identificación, los ciudadanos de a pie ganamos medallas olímpicas, copas de Europa, campeonatos mundiales y eventos de todo tipo. Somos los mejores. Los fracasos ya son otra cosa, por supuesto. Los fracasos son siempre culpa de los otros, que para eso somos españoles.
El micrófono
El uso del nosotros es muy útil en el plano estrictamente comunicativo. Un buen nosotros hace partícipe al espectador, lo introduce en los términos de la historia narrada y lo involucra de algún modo en el resultado. Difumina la barrera entre el escenario y el patio de butacas, derriba la cuarta pared del teatro, genera intimidad y favorece la identificación entre representantes (los futbolistas, por ejemplo) y representados.
Es un procedimiento muy manido, pero tremendamente efectivo. Pensad en las tertulias políticas, por ejemplo. La televisión hace tiempo que aprendió que no hay nada mejor para sostener la audiencia que una buena dualidad entre buenos y malos, a favor y en contra, conmigo o contra mí.
Además, todos los narradores deportivos hemos hecho equilibrios durante décadas sobre ese fino alambre: nos entusiasmamos cuando juegan “los nuestros”, elevamos el tono, ponemos más emoción, cantamos un gol de un modo y el otro gol de otro modo, nos alegramos, nos entristecemos… Expresamos con nuestra voz, modulada a propósito, todas esas emociones tan difíciles de contar sin un nosotros.
Comunicar, en el sentido más amplio de la palabra. Ahora, con el “nosotros” explícito, sólo lo hemos hecho de un modo más evidente.
Enemigos y traidores
Si todo es así de sencillo, ¿por qué no lo hicimos antes?, ¿por qué esa resistencia clásica al posicionamiento claro del narrador? Puede que fuese sólo caspa, o puede que pura sabiduría de nuestros mayores.
De ese modo, dejará de interesarte la perspectiva de ellos, de los otros, y por lo tanto te despegarás sin remedio de la verdad. Atribuirás por defecto características positivas a los miembros de tu grupo y negativas a los del otro grupo. Deshumanizarás al oponente, al menos parcialmente. Y acabarás faltando a la verdad. Porque te habrás convertido en un activista.
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Vinicius se lamenta en el Estadio Metropolitano en un Atlético de Madrid-Real Madrid.
Fuente de la imagen: Getty Images
(Alguien que emplea el nosotros, por ejemplo, difícilmente podrá condenar el racismo en la grada de su equipo. Si usas el nosotros el miércoles, en Liga de Campeones, ¿con qué autoridad intentarás ser ecuánime el domingo en Liga? El nosotros parece útil a corto plazo, pero con el tiempo encabronarás a todo el mundo. Porque fuera de la tribu sólo hay potenciales enemigos y traidores.)
Nosotros” es la palabra más importante y más terrible de nuestro tiempo. Es la más usada, también, aunque no siempre de forma explícita. El mundo entero anda perdido en una búsqueda psicótica del mejor nosotros, del más útil o el más fuerte, del más elevado por oposición a un ellos que habrá de ser todo lo contrario para que el nosotros tenga sentido.
No os dais cuenta, pero el campo semántico de vuestro nosotros es cada vez más pequeñito.
¿Quiénes somos nosotros?
Sergio Manuel Gutiérrez es comentarista de Eurosport España.
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