Si tuvieramos que definir a esta BMW deberíamos apelar a términos como "bicilíndrica deportiva", aunque una vez que te bajas de la máquina después de rodar unas centenas de kilómetros, te bajas y después de darle un repaso tras otro, buscando todos los ángulos posibles a esta belleza... sigues buscando calificativos que se adecúen a una montura que sorprende por su originalidad, su planteamiento, y su facilidad de uso, amén de un consumo que, hoy en día, resulta no solo inigualable, sino imbatible de largo.
La S es la versión más sport de las dos gemelas 800 recientemente presentadas por BMW. La ST, con la que comparte el 95 por ciento de los elementos, es algo más rutera, más "Tourer", gracias a su cúpula algo más alta, su carenado, que llega hasta abajo, la posición del manillar y algunos elementos como las llantas o las agarraderas del pasajero. Los 650 euros de más es otra de las diferencias, también, entre el modelo probado y la ST.
Pruebas
Derbi Mulhacén: palabras mayores
30/07/2006 A LAS 14:57
Se trata ante todo de una moto de una belleza y una factura fantástica. Nadie puede pasar cerca de ella sin detenerse a mirar, aunque sea de reojo. El amarillo de la unidad probada es atrayente a más no poder, de ahí que sea fácil felicitar a BMW por la elección del color, amén de la estética agresiva. Para dicha estética la marca bávara apuesta por un chasis negro, el tradicional basculante trasero monobrazo y unas llantas negras con muchos palos rectilíneos.
La posición de conducción te invita enseguida a "darle al grifo", ya que con las estriberas bajas y el asiento (regulable en altura), bastante bajo, te da la sensación de que tienes el control de la situación, y unido a que los puños están adelantados y bajos, la posición "racing" te sale sola.
Del cuadro de relojes BMW evoluciona y va mas allá de la tradición. Para nuestro gusta el cuentarrevoluciones, debajo, y el cuentakilómetros, encima, ambos de carácter analógico, pierden toda capacidad de lectura cuando se pone al lado la pantalla digital con toda la información del fantástico ordenador de a bordo, que además de los dos parciales y el cronómetro, ofrece consumos medios e instantáneos, kilómetros que podemos recorrer con lo que queda de combustible y temperatura ambiente, amén de la temperatura de la refrigeración. Vamos, lo que se dice, un kit imprescindible. Por cierto, que también te muestra la marcha que llevas engranada, algo que cada día, afortunadamente, se va haciendo casi obligatorio en el mercado.
Esta BMW es una moto exigente con el piloto. No sólo en cuanto a la posición se refiere, sino en la atención. 85 caballos entre las piernas no es una cosa para bromear, y aunque a bajas revoluciones, por su sonido sordo, puede parecer una percherona, en cuanto pasas de las 4.000 la cosa empieza a ponerse "divertida". Por cierto que para accionar la maneta del embrague, no es que haga falta ser un leñador canadiense, pero si que necesitarás algo de fuerza y tacto para controlar el punto de salida.
Y es el sonido del motor una de las peculiaridades más evidentes de esta montura. No se parece en nada a las motos con las que en realidad deberá competir, como las japonesas de 750 centímetros cúbicos, o incluso de 600-650 cc. Su ruido sordo, pardo, bronco, quiere ser como la de las hermanas mayores pero no llega, por falta de cubicaje, por supuesto. Lo puedes escuchar varios días seguidos y seguir buscando el parecido, que no lo encontrarás. Casi te despista, te desconcentra. Atención a menos de 3.000-3.500 revoluciones por minuto, pues por debajo de este régimen el propulsor ratea bastante y algún "clack" se oye en los bajos.
Como buena BMW, sigue con las señas de la identidad de la casa, aunque algo más moderadas: los botones que accionan los distintos dispositivos siguen siendo generosos, aunque algo menos de lo habitual y con un colorido más discreto. Aún así, resulta difícil acostumbrarse a los conmutadores de los intermitentes, ya que huye de la tradicional piña en la maneta izquierda, para separar, el indicador izquierda en el lado izquierdo y el indicador derecho, en el suyo propio. Por último, para quitar el indicador, hay que accionar un tercer botón, distinto a los anteriores, que se encuentra en la derecha, encima justo del indicador de ese lado. Mucho lío vamos.
Es una moto "dura", compacta, con un asiento cómodo y que te "obliga" a reclinarte hacia delante para tragar kilómetros. Además, acierto pleno en el asiento, con una "minichepa" en el centro del asiento que evita que el "paquete" se te eche encima. En teoría la ciudad, la urbe, con su tráfico, debiera ser su mejor terreno, que lo es, pero las bondades del bicilíndrico de cuatro tiempos son muchas, y en carretera... bueno, en carretera tengo un "conocido" que la puso a 225 por hora (de marcador) y apenas pasaba algo de las 8.000 revoluciones por minuto. Casi nada. Lástima que la cúpula apenas proteja, pero bueno, para éso está ya la ST.
BMW recurre a la última tecnología para conformar esta moto, una delicia de tecnología, y para ello, evita la correa y el cardan para apostar por una correa dentada que casi no necesita mantenimiento y que puede ser la "rueda a seguir" del pelotón motociclista internacional, si se comprueban sus bondades. A la última en el respeto por el medio ambiente, BMW logra unos consumos dignos de récord sin perder un ápice de deportividad.
Por último, comentar que es una pena que una moto que se presenta a unos precios competitivos, siga la línea automovilística a la hora de las opciones y obligue a rascarse el bolsillo para equipar a nuestra máquina de elementos, que a veces no son indispensables, pero que facilitan la vida una barbaridad. Es así con los puños calefactabes, el ABS, el ordenador de a bordo, navegador, intermitentes en blanco, alarma antirrobo, caballete central, soporte de maletas, control de velocidad automático o el asiento de menor altura.
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