...Es para estar orgullosos de un coche capaz de hacerte sentir piloto de rallies, y tratarte a la vez con una comodidad exquisita.
Son 225 caballos de potencia convenientemente amaestrados para tratarnos con látigo y mano dura, cuando se lo pedimos cual masoquistas recalcitrantes, o con suavidad y dulzura, pero siempre siendo conscientes que es "mano de hierro en guante de seda". Sería difícil catalogar este vehículo, aunque está claro que es un pura sangre, pero su capacidad para ser vibrante y racional a la vez produce que cada vez que te pongas el cinturón te introduzcas en un auténtico laberinto de pasiones, un cruce de emociones, "sensaciones encontradas", que diría el místico Jorge Valdano hablando de fútbol. Vamos, que cuando te sientas y le das al contacto, hasta ese mismo momento, no sabes si va a salir el doctor Jeckyll o el Mr. Hyde que llevas dentro.
Pruebas
Opel Astra TT: Aire fresco para cuatro
17/08/2006 A LAS 18:35
Sus 225 caballos sorprenden por su docilidad. Desde 1.500 vueltas el coche acelera con rabia y progresividad. Hasta las casi 7.000 no empieza la zona roja, y es un placer exprimir las marchas hasta ese límite. Notas como las gomas se agarran al asfalto y tu cuerpo se clava en el cuero de los Recaro, que quizá pecan de un poco de incomodidad por su dureza, aunque te envuelven y protegen la mar de bien. Las múltiples variantes que ofrece Ford para modular y regular el asiento del piloto favorecen que tarde o temprano encuentres la posición.
Al volante las sensaciones siguen siendo más que positivas. El tacto del volante es exquisito: duro y gordo, pero a la vez esponjoso. Simplemente perfecto. El cuadro de mandos se lee sin problemas, y la palanca de cambios, con seis velocidades, es una delicia de tacto, aunque el hecho de que la sexta y la marcha atrás estén tan juntas hace que en algún momento te entre la duda antes de acelerar después de cambiar viniendo de quinta. El toque racing, que está de manifiesto en muchos rincones del coche, como los pedales metálicos, asientos calefactables, la esfera triple en lo alto del salpicadero para no perder de vista el turbo y la presión del aceite, y los "ST" grabados en aluminio en el volante y en el marco inferior de las puertas, le dan un aire de coche de carreras de verdad, pero desentonan un pelo, por desgracia, con una consola central algo pasada de moda y de aspecto triste.
Este pequeño detalle, unido a una pantalla digital minúscula para comprobar los datos del ordenador de a bordo, hacen pensar que un rediseño de estos elementos, actualizándolos y poniéndolos al día, mejoraría aún más la excelente nota final del vehículo. Por cierto que si a la hora de renovar y rejuvenecer algunos aspectos del interior del coche, deciden desechar de una vez por todas los mandos de detrás del volante para controlar el sistema de audio, un "mamotreto" gigantesco a la izquierda del aro, que hace mucho tiempo que pudo ser sustituido por uno más discreto, pequeño y funcional.
La última pega, que no es tal teniendo en cuenta la caballería que tienes encerrada bajo el capó, y antes de hablar del resto de las múltiples virtudes de un coche fenomenal cien por cien, se refiere al consumo. Y es que después de probarlo se te escapa una media sonrisa al ver que el consumo oficial en carretera a velocidades legales es de 6,8 litros a los cien. Haciendo gala de todas las técnicas de conducción ahorrativa que atesoro, siempre hablando con la máxima modestia, y que después de esto dudo de ellas, no logré bajar de nueve litros en esas condiciones, dos por encima de lo estipulado. Este dato complica que los 55 litros del "tanque" de gasolina den para más de 600 kilómetros. Por cierto que es brillante el hecho de que cuando entra en reserva el display te bloquea los datos para mostrarte con exactitud desafiante y en exclusiva el número de kilómetros que te queda por recorrer. Muchos podrían tomar nota. Chapeau.
También es práctico el hecho de poder elegir el tipo de dirección que deseas, optando por la tradicional o por una deportiva que "endurece" el volante. En esta opción "sientes" el coche mucho más, pero también está claro que el doctor Jeckyll desaparece para dejar paso al maquiavélico Mr. Hyde.
En cuestión de seguridad Ford no ha querido quedarse atrás, y hace gala de los ya habituales airbags, unos frenos realmente potentes, ABS y ESP, por supuesto desconectable, para poder disfrutar de la conducción al límite sintiendo cada milímetro del trazado. Lo mejor de todo es que el precio del conjunto, que incluye de serie las espectaculares llantas de 18 pulgadas con un diseño brutal, no se resiente con lo "cargado" que va el coche, y sitúa en el mercado al Focus con un precio realmente competitivo para lo que ofrece. Lo tienes desde 26.140 euros, aunque la versión probada, con los 2.100 euros extras de los asientos Recaro, los 500 del Bluetooth manos libres, los 700 de los faros HID adaptativos y los 430 del práctico sensor de aparcamiento, lo dejan al borde de los cinco millones de pesetas de las de antes.
La deportividad del conjunto no está reñida, ni mucho menos, con el confort de marcha y el placer de conducción. Quizá este sea el rasgo que le diferencia de la competencia directa y el punto definitivo que incline la balanza a su favor. La progresiva entrega de potencia cuando no necesitas exprimir la naranja es digna de alabanza. Detalles, en opción, como el sensor de aparcamiento, los faros de xenón, el encendido automático de las luces, el retrovisor interior que se oscurece cuando te deslumbran, o la suavidad, cuando no pisas a muerte, del coche en sexta, son una pura delicia. Te encontrarás que casi en cualquier marcha y a cualquier velocidad, gracias a un par motor excelente, el propulsor siempre está "lleno" y dispuesto a sacar toda su "cuadra", ya que el turbo "entra" en cuanto se lo pides.
Por último, y sobre todo en este color, a nadie le pasa desapercibido que la "naranja mecánica" parece sacado de un salón de tunning. Sus llamativas llantas de 18 pulgadas destacan en un conjunto espectacular, con mil detalles racing por dentro y por fuera. En el trayecto de Madrid a Barcelona hasta tres conductores de otros vehículos sacaron su teléfono móvil, con el consecuente peligro, para hacer una foto al Focus ST. Y es que este coche, no deja indiferente a nadie. Aunque lo intentes evitar, girarás la cabeza a su paso.
Con la mano en el corazón
El ST no es un coche más. Es un producto más que compensado, bonito y con mucho que dar. Es como dos en uno, "tranqui" cuando no te apetece dar caña, o todo lo contrario, cuando quieres emociones fuertes. Está súper compensado y no tiene puntos débiles. Sólo te falta elegir el color, como siempre, al gusto de cada uno.
Un coche para...
Gente joven y no tan joven, con ganas de sentir cosas que creían olvidadas. Cuando los asientos de cuero te envuelven, cuando oyes el sonido del motor, cuando aprietas el acelerador, sea a fondo o no... en fin, los amantes de las cuatro ruedas tienen aquí un coche que no les defraudará y con el que podrán disfrutar.
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