La mala racha en Montecarlo que Carlos Alcaraz puede romper este domingo: 7 años sin título español en una cita talismán para nuestro tenis

Desde que Rafa Nadal reinase por última vez en Montecarlo (2018), ningún tenista español ha podido levantar el trofeo en un Principado históricamente muy benévolo para nuestros intereses. Carlos Alcaraz es el más indicado este domingo en busca de romper una sequía de títulos que ya dura siete años en el tercer Masters 1000 del curso. Una plaza mítica de la tierra batida que ahora se nos resiste.

Alcaraz sube el nivel: apura sus entrenamientos para Montecarlo bajo la atenta mirada de Ferrero

Autor del vídeo: Eurosport

Cualquier tiempo pasado en Montecarlo fue mejor que el actual para el tenis español. Ya van prácticamente siete años sin títulos de los nuestros en el Principado, uno de los escenarios de referencia de esa tierra batida que históricamente ha sido y es la mejor superficie para la Armada. Y, sin embargo, ningún jugador nacional ha logrado entrar en el palmarés del torneo desde que Rafa Nadal lo hiciera por última vez en 2018.
Rafa Nadal, campeón de Montecarlo en 2018
Rafa Nadal, campeón de Montecarlo en 2018Fuente de la imagen: Getty Images
Carlos Alcaraz, finalista en su segunda participación en el torneo, tiene este domingo la ocasión de emular al manacorense. El jugador más laureado de la historia del tercer Masters 1000 del curso, con 11 títulos, y también el poseedor de otros tantos récords del torneo. En concreto: más finales (12); más trofeos consecutivos (8); más finales consecutivas (9); más partidos jugados (79); más partidos ganados (73); más partidos ganados de forma consecutiva (46) y más ediciones disputadas (17: empatado con Fabrice Santoro y, a día de hoy, con Novak Djokovic).
Del murciano, vigente campeón de Roland-Garros, depende que el fuerte vínculo con Montecarlo se restablezca. Él y Alejandro Davidovich, semifinalista, han mejorado lo suyo en esta edición una realidad muy alejada de la que nos llevó a convertir el Principado en todo un fortín: hasta 17 trofeos en la Era Open, por lo que estamos ante uno de los eventos tenísticos que mejor se nos han dado.

Todos los títulos españoles en Montecarlo

El idilio de los tenistas españoles con el Masters 1000 que más veces se ha conquistado llega incluso más atrás en el tiempo que el antes y después que marcó 1968 también en el deporte de la raqueta. Andrés Gimeno triunfó en 1960 (8–6, 6–3, 6–4 frente a Mike Davies) y Manolo Santana lo hizo en 1966 (8–6, 4–6, 6–4, 6–1 ante Nicola Pietrangeli), por lo que se pueden contabilizar dos entorchados más a España.
Ya inmersos en el tenis moderno, Manolo Orantes se desquitó de la final perdida en 1970 conquistando el trofeo en 1975 (6–2, 6–4 ante Bob Hewitt). No repetimos hasta 1991, cuando el campeón fue Sergi Bruguera: 5–7, 6–4, 7–6(6), 7–6(4) nada menos que contra Boris Becker. No conforme con una única corona, volvió a conquistar Montecarlo en 1993: 7–6(2), 6–0 con Cédric Pioline enfrente.
Hubo que esperar hasta 1998 (Bruguera, Albert Costa y Álex Corretja se habían quedado a las puertas del triunfo anteriormente) para que Carlos Moyá actualizase el palmarés español en el Principado (6–3, 6–0, 7–5 a Pioline). 2002 vio una final española, en la que Juan Carlos Ferrero, actual entrenador de Alcaraz, doblegó precisamente a Moyá (7–5, 6–3, 6–4). Revalidó el título en 2003 (doble 6-2 endosado a Guillermo Coria).
Juan Carlos Ferrero, campeón en Montecarlo en 2003
Juan Carlos Ferrero, campeón en Montecarlo en 2003Fuente de la imagen: Getty Images
Después, un único hombre copa la gloria patria en Montecarlo: Nadal. Inauguró su cuenta particular en 2005 (6–3, 6–1, 0–6, 7–5 ante Coria) y la fue engrosando en 2006, con un 6–2, 6–7(2), 6–3, 7–6(5) contra Roger Federer; 2007 (doble 6-4 otra vez frente a Federer), 2008 (doble 7-5, una vez más, ante Federer), 2009 (6–3, 2–6, 6–1 a Djokovic); 2010 (6–0, 6–1 a Fernando Verdasco); 2011 (6–4, 7–5 a David Ferrer), 2012 (6–3, 6–1 con, de nuevo, Djokovic); 2016 (7–5, 5–7, 6–0 a Gaël Monfils); 2017 (6–1, 6–3 a Albert Ramos) y 2018 (6–3, 6–2 a Kei Nishikori).
A partir de entonces, la buena estrella en tierras monegascas dejó de brillar. Un maridaje excelso durante años y años se quedó en 'stand-by' de repente y sin previo aviso. La arcilla tradicionalmente más afín junto a la de París y Barcelona se nos ha vuelto esquiva durante más de un lustro. Una tortura a la que Alcaraz puede poner fin ahora.
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