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A la altura del número 1
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Publicado 20/11/2005 a las 20:00 GMT+1
El argentino David Nalbandián se pone a la altura del número uno del mundo, el suizo Roger Federer, y le arrebató el título de maestro de maestros en Shanghai. Nalbandián, que aterrizó en el torneo en sustitución de Andy Roddick, se llevó un trofeo que parecía destinado a Federer.
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Fuente de la imagen: Eurosport
Shanghai, 20 noviembre.- El suizo ya había inaugurado el futurista estadio Qi Zhong, donde se celebró el Masters, y que era el favorito de la afición china, que no dejó de apoyarlo durante el encuentro.
El argentino terminó además con la racha de 36 victorias consecutivas que mantenía Federer desde que perdió en semifinales de Roland Garros con Rafael Nadal, y le impidió igualar el récord de porcentaje de victorias en un año, que ostenta el estadounidense John McEnroe desde 1984 (82-3).
Para el suizo era su vigésimo quinta final consecutiva, y de haberla ganado podría haber sido su tercer Masters conseguido de manera interrumpida, una hazaña que hasta ahora sólo alcanzaron leyendas como Ivan Lendl o Pete Sampras.
"Roger, no te preocupes, vas a volver a ganar muchas veces más", dijo Nalbandián sobre la pista, al recibir la copa de cristal que lo acredita como maestro de maestros
"Ha sido un partido increíble, con todas las letras", declaró el argentino.
Federer comenzó ganando los dos primeros sets, aunque de manera muy ajustada, en sendos desempates.
Nalbandián estaba jugando bien, y sin embargo perdía. "Fue muy parejo, se decidió en dos puntos y lo podría haber ganado yo como él", comentó el cordobés, "no fue nada lindo perderlos y saber que tienes que seguir jugando un montón de horas más".
Durante el tercer set se empezó a notar el cansancio, y ambos jugadores comenzaron a cometer errores difíciles de ver sólo veinte minutos atrás, aunque la altísima calidad del tenis que se vio hoy en Shanghai, repleto de situaciones comprometidas y pelotas imposibles, no decayó.
"Nunca me imaginé que (Federer) iba a volver a jugar así, habiendo ganado los dos sets y después ganando (yo) tan fácil el tercero, él también tuvo el partido ganado. La verdad es que me llamó mucho la atención", confesó el argentino.
"Sabía que él no estaba al cien por cien debido a su tobillo, y lo sentí al principio del tercer set, cuando no jugó muy bien y tuve mi oportunidad. Yo seguí luchando y jugué mi partido más importante del año. Lo dejé todo sobre la pista", reveló.
Nalbandián se recuperó en el tercer y el cuarto set, luciendo un juego casi impecable que anuló la capacidad de reacción de Federer, hasta que llegados al quinto, tras más de cuatro horas de partido, las tornas volvieron a estar como al principio y el partido volvió a igualarse.
En esos momentos el argentino pensaba: "no me podía volver a casa así, después de este partido".
Sólo el talento natural de Federer consiguió alargar la final. Los dos jugadores se habían enfrentado ya en el partido inaugural del torneo, encuentro que ganó el suizo por 6-3, 3-6 y 6-4, pero en esta ocasión el resultado fue distinto, en parte debido a su lesión en el tobillo, según confirmó a EFE el propio Federer.
"Para los campeones perder es más fácil", confesó a la prensa, "porque yo pierdo menos a menudo que otros, y para mí no es ningún problema aceptar las derrotas, es algo muy normal".
"En realidad no estoy triste, si no satisfecho con los resultados, yo he dado todo lo que he podido, y no ha bastado para ganar, lo que demuestra que Nalbandián ha hecho un buen partido", reconoció. "No me esperaba llegar a estar tan cerca de la victoria".
"Es un rival duro para mí. Creo que debería haber ganado después de ganar los dos primeros sets. No suelo perder partidos así todos los días. Estuvimos muy igualados", admitió el suizo.
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