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Entrevista Eurosport a Arantxa Sánchez Vicario: “Lo que más echo de menos es el calor del público”

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Entrevista a Arantxa Sánchez Vicario

Fuente de la imagen: Eurosport

PorFernando Murciego
27/07/2020 A las 08:46 | Actualizado 27/07/2020 A las 09:35

Después de mucho tiempo alejada de los focos, la ex número 1 del mundo está de vuelta para recuperar todo el tiempo entregado. “Creo que todavía tengo algo que aportar al mundo del tenis”, confiesa en exclusiva para Eurosport en una entrevista donde repasa lo mejor y lo peor de su carrera.

Hay personas que por mucho que se alejen, son imposible de olvidar. Pasa en la vida privada y también en la pública. El éxito del tenis español, por ejemplo, tiene la suerte de ser un puzle compuesto por numerosas piezas, aunque pocas habrá tan fundamentales como la que colocó en su momento Arantxa Sánchez Vicario (Barcelona, 1971). Ella fue quien impulsó el circuito femenino en nuestro país, la que reunió familias enteras frente al televisor, incluso patentó un grito que todavía hoy mantiene su eco: ¡Vamos! Si lo que prefieren es hablar de sus conquistas (cuatro Grand Slams, cuatro medallas olímpicas, cinco Copas Federación, doble número 1 del mundo, etc) mejor encarguen un artículo aparte, por cuestión de tiempo.

Esta vez toca destacar lo que hay detrás de la jugadora: la persona. Una mujer que continuó luchando incluso después de haber colgado la raqueta, recorriendo un camino tortuoso en lo personal que la llevó a establecerse en Estados Unidos y le dejó algunas derrotas más dolorosas que las deportivas. Solo Arantxa sabe lo difícil que ha sido llegar hasta aquí, así que privilegio el nuestro de que lo haya querido compartir en esta charla donde repasa su increíble trayectoria, sus grandes rivalidades, su amor por España, su adiós al tenis, su obligado paréntesis y su esperado regreso. Una leyenda que ha elegido Eurosport para regalarnos sus mejores recuerdos.

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Pregunta: Pregunta de oficio, ¿cómo estás?

Respuesta: Pues estoy bien, gracias. Como todo el mundo, llevando el coronavirus de la mejor manera posible, en estos momentos la salud es lo principal. Todo lo que pasó en España está pasando ahora en Estados Unidos, empezó en Nueva York, luego California, fue moviéndose por los demás estados y ahora mismo Florida es uno de los más castigados. La realidad es que se están dando muchos contagios diarios.

P: ¿Habrá US Open?

R: Se escucha de todo. De momento la idea de celebrar el torneo sigue firme, al menos es lo que dicen aquí, hasta finales de julio tienen de margen para decidir. Primero dijeron que se haría sin público, ahora dicen que con cierta seguridad quizá se permita un pequeño aforo, no se sabe bien. Existe la incertidumbre pero, tal y como está pegando el coronavirus en estos momentos, será difícil que se puede jugar. Quizá se cancele la gira estadounidense de pista dura y el tenis vuelva en la gira de tierra europea.

P: El panorama pinta mucho mejor para Roland Garros, pero será en octubre. ¿Qué cambia de hacerlo en mayo/junio?

R: Cambia bastante, empezando porque los días son más cortos, hay menos horas de luz, aunque este año ya cuentan con techo en la pista principal. El bote de la bola no será el mismo, pero sigue siendo tierra batida. Hay muy pocos jugadores que puedan rivalizar con Rafa en esas condiciones y estoy segura de que volverá a ser el gran favorito para levantar el título de campeón.

Arantxa Sánchez Vicario con Sloan Stephens, Simona Halep y Bernard Giudicelli en la final de Roland-Garros 2018

Fuente de la imagen: Getty Images

P: Tú ganaste tres veces Roland Garros (1989, 1994, 1998), aunque muchos solo se acuerdan del primero

R: La gente se acuerda más del primero porque era muy jovencita (17 años) y aquello marcó un antes y un después en el tenis femenino. Además derrotando a Steffi Graf en la final, una jugadora invencible que no había perdido un partido en dos años y medio. Se dieron muchas circunstancias, aunque ganar un segundo Roland Garros ante Mary Pierce también fue muy especial, la gente volvió a pensar que ella era la favorita, pero ahí aparecí yo. En 1998 ante Monica Seles más de lo mismo, volví a hacer un gran partido ante otra grandísima jugadora. Son tres finales inolvidables, París siempre sacaba lo mejor de mí.

P: Jugaste doce finales de Grand Slam a nivel individual repartidas en tres rivales: Graf, Pierce, Seles.

R: Steffi es la que más me marcó, con la que más veces me enfrenté en las finales. Eran batallas increíbles, cada partido se decidía por detalles. Su saque era el gran factor diferencial, pero siempre firmábamos buenas batallas. Por suerte la derroté tanto en Roland Garros como en el US Open, pero también perdí dos finales en Wimbledon con ella, otras dos en París y una en Australia. Desafortunadamente, la gente solo se acuerda de quien gana, pero hay que estar ahí para disputar cada final.

Arantxa Sánchez Vicario y Stefi Graff, WTA Championship 1993

Fuente de la imagen: Getty Images

P: Con Mary Pierce ganaste una y perdiste otra.

R: Mary tenía un potencial impresionante, cuando no estaba lesionada le pegaba muy fuerte, sacaba muy bien, te ponía mucha presión desde el inicio, estabas obligada a moverla para que no estuviera cómoda. Yo le jugaba con slice, le variaba la velocidad y la atraía a la red con bolas cortas que era lo que más le costaba. Cuando me ganó la final de Australia en 1995, me dijo: “Ha sido el mejor partido de mi vida”. Le pegó cada bola a las líneas. Yo no jugué mal, pero no pudo ser, fue su día. Ahora somos buenas amigas.

P: ¿Y qué decir de Seles?

R: Una jugadora que no te daba mucho margen, no existían demasiados jugadores que pegasen todo a dos manos. Controlaba el timing de la bola a la perfección, siempre pegaba delante, te movía con los ángulos y, sobre todo, era zurda, eso lo complicaba todo un poco más. Tenías que sacarla de esa zona de confort, pero no era fácil. Jugamos varias finales muy buenas, pero siempre bajo muchísima presión, sobre todo con sus dos primeros tiros. Actualmente todas guardamos una buena relación, de vez en cuando nos gusta recordar aquellas batallas.

P: Respecto a Seles y su irrupción en el circuito, ¿cómo reacciona un vestuario ante una niña de 16 años que empieza a ganar todo?

R: Ella se comía el mundo, era una jugadora con muchísima fuerza y adrenalina, no le gustaba perder a nada. Siempre atacaba, desde la primera bola. Fue una pena lo que le pasó en Hamburgo, yo creo que nunca volvió a ser la misma. Es un golpe duro que no hubiera sido fácil de superar para ninguna. Monica amaba el tenis, tenía una pasión impresionante, pero desafortunadamente aquel episodio lo cambió todo.

P: De no haber sido por aquel episodio en Hamburgo…

R: No lo sé, la verdad. En su momento nadie pensó que Steffi podría perder un partido y llegué yo, con 17 años, y le gané Roland Garros. En tenis cada partido es una historia, quizá hubiera llegado alguna que rivalizara con ella, pero no cabe duda que estaba en una proyección espectacular. Claro que te haces la pregunta: ¿Qué hubiera pasado? Quizá Steffi no hubiera ganado tantos Grand Slams, igual Seles hubiera tenido más, quizás ahora Serena Williams estaría persiguiendo el récord de Seles… es todo una incógnita.

P: Con 14 años te hiciste profesional, misma casilla de salida que las Capriati, Seles, Hingis, o Sabatini. Esto ahora ya no se ve.

R: En nuestra época nos hacíamos profesionales mucho antes, era más habitual ver ese perfil de niña prodigio. Por eso la WTA instaló esa nueva regla para proteger a las tenistas a edades tempranas y que luego las carreras fueran un poco más largas. Tienen sus pros y sus contras, nosotras nunca tuvimos un límite de torneos para jugar, a ninguna edad; ahora si tienes 16-17 años solo puedes jugar ‘x’ torneos, hasta que cumples los 18 y ya puedes jugar todo el circuito. Si lo que quieren es protegerlas está bien, pero claro, ya no se ven tantas niñas prodigio. Todas nosotras terminamos retirándonos muy jóvenes debido a estar soportando tanta presión durante todo ese tiempo.

Arantxa Sánchez Vicario, WTA Championship 1993

Fuente de la imagen: Getty Images

P: Ahora el foco está en qué pasará con Cori Gauff.

R: Es el ejemplo más claro, sin duda. La única que ha sido capaz de firmar estos resultados a su edad, superando a Venus Williams, ganando partidos en Grand Slam… pero este tipo de casos salen a cuentagotas en esta época. Si tú empiezas a competir en la élite con 14 años, es normal que a los 30 ya estés agotada. A mí me pasó, decidí dejarlo estando arriba, era el momento.

P: La diferencia era que tú jugabas los cuadros individuales, los de dobles, incluso algún mixto. ¿Cómo aguantabas?

R: Era una jugadora que dependía mucho de mi físico. Ni era la más alta ni la más fuerte, todas me sacaban una cabeza y media, así que mi físico debía ser privilegiado, mi movilidad en la pista era el pilar fundamental para afrontar estos partidos tan duros y tan largos contra esas jugadoras. Mi preparador físico me ayudó mucho en ese terreno, trabajamos fuerza, velocidad, sprint, un nivel de resistencia óptimo que luego me sirviera en la pista. Ahora todo ha cambiado mucho, los equipos son más amplios y cubren las facetas de manera más específica.

P: Hay un día de tu carrera en el que te levantas y ves tu nombre liderando el ranking individual y el ranking de dobles. ¿Qué pensaste en ese momento?

R: Es impresionante. Todo el mundo tiene metas en esta profesión, pero cuando te levantas y ves que en la misma semana eres Nº1 de individual y de dobles… es algo que muy poca gente ha conseguido. Un sueño hecho realidad después de todo el esfuerzo realizado. Ese día fui la persona más feliz del mundo: “¡No hay nadie mejor que yo!”, grité. Eso me llegó después de mi mejor temporada como profesional (1994) y me pilló entrenando de cara a la gira de Indian Wells-Miami, fue una satisfacción increíble. Luego vi a toda la gente que tenía detrás y pensé: “Ahora todas me van a querer ganarme”.

Arantxa Sanchez Vicario

Fuente de la imagen: Getty Images

P: ¿Cómo se asimila que no existe ninguna jugadora mejor que tú?

R: Todavía se me pone la piel de gallina, de verdad. Es difícil expresarlo con palabras, creo que incluso lloré de la emoción, apenas pude reaccionar y mostrar lo que sentía.

P: Te retiraste pronto, con 30 años. ¿Por qué?

R: Era el momento adecuado después de una carrera espectacular. Si me lo llegan a contar cuando empecé hubiera preguntado dónde había que firmar para conseguir todo lo que gané. Le puse toda mi pasión, la entrega y el esfuerzo que tenía.

P: No estuviste sola, tuviste una larga lista de entrenadores. ¿Qué te aportaron?

R: Básicamente conté con la ayuda durante muchos años de Antonio Hernández, que me acompañó desde pequeña y me llevó a forjarme como jugadora. Luego no quiso viajar tanto y tuve que buscar otra persona para viajar las semanas que él no estaba, pero siempre mantuvimos una relación muy estrecha, la comunicación siguió intacta. Esa persona fue fundamental en mi carrera. Luego es verdad que tuve varios entrenadores, contraté a un australiano para mejorar el saque, luego un americano para hacer mejor la volea, luego otro que me enseñase a caminar mejor hacia la red, etc. Fui cogiendo un poquito de todos, pero siempre respetando las raíces con Antonio, mi patrón de juego y mi estilo. Ya en la última parte de mi carrera, mi hermano Emilio fue quien me ayudó a terminar compitiendo a buen nivel y a cerrar esta gran historia.

P: Mucho se habla de cómo ser un buen entrenador pero, ¿qué se necesita para ser un buen alumno?

R: Aprender y escuchar cada día. Esto es imprescindible, incluso cuando eres la número 1 del mundo. Si tienes ganas y pasión por el juego, eso te lleva a mejorar cada día y también a evolucionar como persona.

P: ¿Qué te parece el debate sobre el coaching?

R: Bueno, todos sabemos que el tenis es el único deporte en el que no te puedes comunicar con tu entrenador, pero llega un momento donde aprendes a hablar con él a través de una mirada o de una seña. El coaching es una innovación, algo revolucionario, sí creo que en ciertas ocasiones te puede ayudar. Ahora además también tenemos los iPads con todos los datos en vivo, de eso también se puede aprender mucho. En mi época tenías que esperar a leer las estadísticas que anotaban los periodistas al día siguiente. Todo lo que sea evolucionar es positivo, porque aprendes y analizas todo de manera más detallada. Lo que me parece extraño es que solo se permita en el circuito femenino, debería darse en los dos. A mí muchas veces me hubiera venido genial (risas).

Arantxa Sánchez Vicario y Serena Williams en Roland-Garros 2013

Fuente de la imagen: Getty Images

Todavía recuerdo la locura que se formó en España cuando gané el primer Roland Garros

P: Tampoco te hizo falta: 29 títulos en singles, 69 en dobles y cinco FedCup con España. Ni la camiseta de tu país te ponía nerviosa.

R: Cuanto más gente y más público había apoyándome, mejor me sentía. Incluso me crecía, sacaba lo mejor de mí. Siempre me encantó representar a mi país, tanto en la FedCup como en los Juegos Olímpicos intentaba dejar el listón lo más alto posible. Todavía recuerdo la locura que se formó en España cuando gané el primer Roland Garros, sentí que todo el país estaba detrás de mí, gente que no conoces de nada desea que te vaya bien. Esa conexión con el público es muy especial, la tienes o no la tienes.

P: Jugaste cinco JJ.OO. pero nunca te colgaste la medalla de oro. ¿La cambiarías por alguno de tus Roland Garros?

R: Te digo la verdad. Cuando miro mi palmarés claro que me gustaría tener Wimbledon y una medalla de oro pero, sinceramente, no lo cambiaría. Estuve ahí, tuve la oportunidad, pero subí al podio muchas veces para ganar platas y bronces. Quizá no tenga el Oro, que vale mucho, pero tengo otras medallas que igualmente fueron fruto del esfuerzo y del trabajo de ganarme un lugar en ese evento cada cuatro años. Estoy contenta con lo que hice, aunque preguntaré a alguien a ver si me quiere cambiar alguna medalla de oro por alguna mía (risas).

Arantxa Sánchez Vicario, Lindsay Davenport y Jana Novotna

Fuente de la imagen: Eurosport

P: Tampoco fuiste nunca abanderada. Esto duele más que el oro.

R: No dependía de mí, sino de las personas que deciden quién llevaba la bandera. En esos momentos decidieron que no fuera yo y me dio mucha pena, la verdad. Teniendo tantos Juegos Olímpicos disputados y tantas medallas, me hubiera encantado. Con el tiempo lo he aceptado, no queda otra, pero en su momento me supuso un mal rato. Me hubiera emocionado muchísimo, siempre fui una jugadora que disfrutaba y estaba lista para defender a mi país. Pero estoy tranquila, aquello no dependía de mí.

P: Ahora ya no existe ese arraigo y ese deseo por jugar por tu país.

R: Depende de cada persona, de las prioridades y objetivos de cada uno. Pero sí, es verdad que ahora los tenistas miran más por sí mismos, por su calendario y su ranking. Todo esto pesa más que representar a tu país, aunque no siempre se cumple. Al final el secreto está en la planificación, diseñar un buen calendario para compaginar ambas cosas. Si yo pude hacerlo en su momento, seguro que ahora también es posible.

P: Vamos con una ronda rápida de nombres, dime lo primero que te venga a la cabeza.

R: Pónmelo fácil (risas).

P: Conchita Martínez.

R: Una gran compañera y una gran rival. Éramos el dúo dinámico español en todos los grandes eventos que se seguían desde nuestro país.

P: Emilio Sánchez Vicario.

R: Aparte de ser mi hermano, una persona muy especial. La admiración que le tengo como jugador y como ser humano no tiene límites, ha sido un pilar fundamental tanto en mi carrera deportiva como en mi vida personal. Le quiero muchísimo y todavía sigo aprendiendo mucho de él.

Arantxa Sánchez Vicario y Emilio Sánchez Vicario

Fuente de la imagen: Getty Images

P: Te emocionas hablando de Emilio.

R: Es la persona que mejor me conoce y, al mismo tiempo, siempre ha sido mi ídolo. Ha sido mi espejo, me ha ayudado en todo lo que ha podido, en todos los ámbitos, en los momentos buenos y sobre todo en los malos. Siempre ha estado ahí, soy muy afortunada de tenerle. Ojalá esté conmigo siempre.

P: Jannete Husarova.

R: (Risas) Pues aparte de una gran amiga mía en el circuito, fue una tenista tremendamente talentosa, era capaz de hacer cualquier cosa con la bola. El resto nos preguntábamos cómo era posible que hicieras esos golpes. No fue tan conocida como otras, pero dentro del vestuario conocíamos bien su proyección.

P: Contra ella jugaste tu último partido individual como profesional … con polémica incluida.

R: Y también fue mi último partido de FecCup, donde me lesioné. Me rompí el músculo y no pude acabar el partido, esto debió de molestar a un espectador y me empezó a recriminar, a gritar que me retirara. Yo no podía jugar, me había roto, si hubiera sabido que me iba a pasar eso no hubiera saltado a jugar. El público vio que este hombre no tenía razón y me empezaron a aplaudir, todo el estadio comenzó a gritar mi nombre. Al final a esa persona la sacaron del recinto y, desgraciadamente, acabamos perdiendo la eliminatoria. Fue una pena, nunca jamás me había retirado de ningún partido, me dolió más todavía al ser FedCup. Sentí mucha impotencia, pero fue un gesto muy bonito del público que nunca olvidaré.

P: Arantxa y Leo.

R: Son mis hijos. Los quiero muchísimo, son dos niños maravillosos y además llevan el gen deportivo en las venas. Son mi sostén más importante, me dan la fuerza para continuar, por ellos haría cualquier cosa.

Arantxa Sánchez Vicario presentando su libro '¡Vamos! Memorias de una Lucha, Una Vida y Una Mujer'

Fuente de la imagen: Getty Images

P: Rafael Nadal.

R: ¡Rafa! Una persona luchadora, como yo. Nunca nos damos por vencidos en la pista, tenemos ese carácter ganador, es un excelente jugador y una excelente persona. Un campeón.

Las comparaciones con Rafa son bonitas, por supuesto, creo que ambos fuimos referentes en nuestro circuito y ayudamos a poner a España en lo más alto

P: Los jóvenes que hemos vivido la Nadalmanía nos parece impensable imaginar que hace años hubiera un movimiento así de intenso en España con otro tenista… pero pasó. Puede que seas la única persona comparable a Rafa en cuanto a perfil mediático capaz de detener todo un país

R: De alguna manera marqué una época en el tenis femenino, en ese momento solo se seguía el masculino, no había llegado una tenista que rompiera esas barreras. Empecé a salir en portadas de diarios, daban mis partidos en televisión, España se colapsó siguiendo a una niña de 17 años que era capaz de todo. Ahora Nadal acapara todo, pero también es más fácil porque hay muchos más medios de comunicación; en aquella época estaba TVE y poco más. Eso es un privilegio, saber que tanta gente se enganchó al tenis gracias a mí, que me apoyaron en todo momento y seguían mis partidos. Eso ayudó a poner al tenis femenino en otro escalón. Las comparaciones con Rafa son bonitas, por supuesto, creo que ambos fuimos referentes en nuestro circuito y ayudamos a poner a España en lo más alto. Es una satisfacción que la gente valore tu trabajo.

P: Esfuerzo, lucha, pasión, sacrificio, garra, raza, etc. Al igual que le ha pasado a Rafa, ¿no molesta que siempre se os relacione con estos adjetivos? ¡Como si no hubiera nada más!

R: En deporte siempre te van a poner muchos calificativos, es el trabajo del periodista, pero solamente con eso no se llega a ser número 1 del mundo. Hay muchas más cosas. Quien realmente sabe de tenis y sabe lo que cuesta llegar hasta aquí, conoce perfectamente el resto de los calificativos. Digamos que es un conjunto de cosas que provocan que muy pocos tenistas logren ser en algún momento número 1. Es un grupo muy selecto, posiblemente la meta más difícil de alcanzar como profesional, y luego mantenerte ya ni te digo.

P: ¿Alguna vez entraste a pista sintiéndote inferior a tu rival?

R: Principalmente, tienes que aceptar que eso puede pasar. Si aceptas eso, entonces estarás más receptivo a jugar mejor el partido y a poder afrontar lo que te pueda venir, las circunstancias. Yo aceptaba que muchas de mis rivales sacaban más fuerte y le pegaban mejor, sobre todo en los primeros dos tiros. Muy bien. También sabía que si aguantaba esos dos tiros, ahí empezaban mis posibilidades de mantenerme y ganar el partido. Al final, cuando llegaban los puntos importantes, era capaz de jugarlos mejor que mi rival, por eso el tenis es un juego mental. Lo aceptas, pero al mismo tiempo sabes que tienes las armas para llevarte la victoria. Hay que ser consciente de lo que pasa en la pista para luego plantear una estrategia.

P: Otra aspecto que te une a Rafa es la cantidad de cariño que habéis recibido. ¿Puede llegar a abrumar?

R: Hay que saber llevarlo. Lo principal es que tienes que seguir siendo la misma persona de siempre, tener los pies en la tierra, ser tu misma, no cambiar. De esa manera es mucho más fácil gestionar todo lo que te viene encima, si no la fama puede cambiarte de la noche a la mañana. Lo más bonito es recibir el cariño de la gente y yo, por suerte, lo sentí cuando jugaba y lo sigo sintiendo ahora después de tantos años retirada. Cuando me preguntan qué es lo que más echo de menos siempre digo lo mismo: el calor del público. Es un privilegio que a veces no nos damos cuenta, nunca terminaremos de dar las gracias lo suficiente.

P: Estuviste mucho tiempo alejada de los medios, ¿qué tal ha sido el reencuentro?

R: Lo echaba en falta, por eso ahora he vuelto con más ganas. Creo que todavía puedo aportar algo al mundo del tenis, algo de todo lo que me ha dado. Poco a poco estoy volviendo, así que me siento feliz. Después de aquellos años alejada de todo, ahora estoy empezando a estudiar las posibilidades que haya para seguir transmitiendo la pasión que todavía me produce este deporte. Tengo las puertas abiertas para cualquier cosa.

Legendas WTA: Alicia Molik, Iva Majoli, Arantxa Sanchez Vicario, Martina Navratilova, Chris Evert, Mary Pierce and Kim Clijsters

Fuente de la imagen: Getty Images

P: Imagina que tuvieras todo el abanico de opciones a tu disposición, ¿qué te gustaría hacer?

R: No solo hay una cosa que me gustaría hacer, la verdad. Sea lo que sea, lo primordial es que pueda compaginarlo con mis hijos, ellos son mi prioridad. Tendría que ser algo que me permitiera estar con ellos el mayor tiempo posible, quizá como analista o comentarista, como ya hice en alguna ocasión. Quizá entrenando a una chica joven, depende de varios factores. De momento no tengo nada decidido, lo que venga bienvenido sea.

P: Quizá el reto sea darle más visibilidad al tenis femenino, pero ese reto ya lo superaste hace treinta años.

R: En aquel momento Conchita y yo teníamos mucha fuerza, así que pensamos en mandar un mensaje a la RFET para obtener mas ayuda y reconocimiento. Allí empezó todo, poco a poco el circuito femenino ha ido evolucionando. Es muy importante hacer un buen trabajo con el tenis base para que luego salgan más jugadoras, esto es fundamental, pero también recibiendo ayudas. Cuanto más invierta la Federación, más jugadoras saldrán. El objetivo es que las chicas tengan las mismas oportunidades que los chicos, cosa que no siempre se ha cumplido.

P: Después de todo este viaje, con sus cosas buenas y sus cosas malas, con cicatrices grabadas y otras heridas por curar… ¿mereció la pena?

R: Claro que merece la pena. El sacrificio que haces cada día merece la pena. Uno va evolucionando en la vida, aprendiendo de las circunstancias, haciéndose más maduro, analizando cada cosa que te pasa, tanto lo bueno como lo malo. En mi caso tuve una lucha dentro de la pista, luego tuve una lucha personal y ahora tengo una lucha que consiste en disfrutar y continuar con mi vida. Sigo relacionada con el mundo del tenis y tengo dos hijos maravillosos, eso es lo que me hace continuar. Si tuviese que repetir todo el camino, lo volvería a hacer. Hubo momentos difíciles, pero los momentos de satisfacción también fueron muy bonitos. A los nuevos retos que vengan les pondré más ganas que nunca.

P: ¿Te queda algún partido por ganar?

R: La vida te enseña mucho, es una caja de sorpresas. Quiero seguir aprendiendo, seguir mejorando como persona y aportar lo máximo que pueda a este deporte. Por supuesto, quiero criar a mis hijos y que crezcan con los mismos valores que me enseñaron a mí. Esta es mi prioridad.

Arantxa Sánchez Vicario con el trofeo de Roland-Garros 1998

Fuente de la imagen: Reuters

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