Fernando Murciego: ¿Has vuelto a ver aquel partido?
David Ferrer: El partido no lo he vuelto a ver. Lo que sí he visto un par de veces es el reportaje que me hizo Movistar sobre ese último día, me trae muy buenos recuerdos. Ver a mi hijo viniendo hacia mí, le veo cómo empieza a caminar, eso es lo que más me emociona. El instante cuando hablo después del partido, ver a Javi Piles con su hijo, mi equipo de trabajo siempre a mi lado… todos esos momentos no los olvidaré nunca.
P: Fue la despedida perfecta.
Tenis
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R: Sinceramente, no me imaginaba que saliera tan bien, fue superior a mis expectativas. Yo quería dejar el tenis pero jugando a un bien nivel, para eso me preparé, para acabar jugando en Barcelona y Madrid, los torneos que más cariño les tengo, además de ser a los que mi gente podía venir. Lo que hizo Madrid por mí, con Feliciano López a la cabeza, nunca lo olvidaré. Fue muchísimo cariño por parte de toda la organización y del público.
P: Y ese gesto de Zverev en el punto de partido.
R: Nunca había visto algo así. Todavía me sorprende cuando lo veo, será porque nunca me he dado mucha importancia a mí mismo por haber sido un buen jugador de tenis. Que todo el público empezara a aplaudirme en ese momento me dio hasta un poco de vergüenza (risas). Lo que pensé en ese instante fue: Aprovecha esta situación de una pista llena ovacionándote porque nunca más la vas a volver a vivir. Me emocioné, sin duda.
P: Hay un hilo muy especial que te une con Alexander.
R: Siempre me he llevado muy bien con Sascha, recuerdo cuando me enfrenté a él por primera vez en el circuito, fue en Hamburgo (2014) cuando él tenía 17 años. Eran semifinales y el hecho de haberle ganado fácil en su casa (6-0, 6-1) creo que le marcó un poco. Luego ya me ganó él más veces (H2H 3-5). El respeto es mutuo, conmigo se ha portado muy bien, cosa que le agradezco. Me alegro de haber perdido el último partido de mi carrera contra alguien tan bueno, era un poco lo que buscaba, acabar ante un top10, contra el mejor posible.
P: ¿Dolió menos esa derrota?
Me dolió perder, por supuesto, pero estaba muy cansado. Lo que me dolió fue no haber podido ofrecer un poco más de batalla, solo pude dar guerra en el primer set (6-4, 6-1). El partido con Bautista el día anterior había sido muy duro físicamente, además venía de estar enfermo varios días, no pude dar más talla. Aun así, fue la mejor derrota que he tenido.
P: ¿Algún momento especial que se nos escape de aquel día?
R: Sobre todo el reencuentro con Javi (Piles) y toda su familia. Había hablado dos meses antes con él y, por suerte, desde aquel momento nuestra relación ha vuelto a ser buena. Me siento orgulloso del respeto que me mostraron todos mis compañeros, de cómo terminé mi carrera tenística y, a nivel personal, de esos pequeños detalles.
P: ¿Cómo viviste el día anterior?
R: Me fui muy cansado. Estaba contento porque había ganado un partido, además a Roberto Bautista, que al ser amigo mío me supo un poco mal por él. Pero había cumplido mi objetivo de ser competitivo en todos los torneos que jugué, incluso había ganado partidos duros. Pese a que cada día podía ser el último, me enorgullecía ver que todavía estaba en forma, irme dando una buena imagen.
P: ¿Y el día después?
R: Pues seguía cansado (risas). Tenía muchas ganas de terminar, de estar en mi casa, de no viajar. Me deshinché un poco, sin tensión, sin presión, todo había terminado. Me fui a vivir a Jávea con mi familia y disfruté del verano, aunque allí seguía vinculado al tenis gracias a la Academia y al Club de Tenis Jávea. Estuve siete meses sin ninguna expectativa, haciendo lo que me apetecía.
P: Llega la pregunta obligatoria: ¿lo echas de menos?
R: Yo estoy muy bien, sinceramente (risas). Creo que lo di todo, pero el nivel que di esos últimos años ya no era el que yo quería, me desilusionaba no ser el jugador que era antes, no ganar los mismos partidos que antes, pero el sacrificio era el mismo o incluso más. Es cierto que lo que sientes cuando compites ya no lo vuelves a sentir, pero todo pasa, lo asumí en todo momento. No diría que lo echo de menos, sigo viendo tenis y me encanta. Quizá sí eche de menos a los compañeros, alguna tertulia, incluso algún momento de soledad. Todas esas horas en las que estaba solo en el hotel, por ejemplo. Ahora con la familia es imposible porque tienes otras obligaciones.
P: El hecho de convertirte en padre te ayudó a cambiar de etapa.
R: Seguro que sí, pero te digo una cosa: no dejé el tenis por haber sido padre, ni mucho menos. Si hubiera estado al nivel que yo quería, hubiera seguido jugando hasta que no hubiese podido más. Me encantaba lo que hacía, lo dejé porque perdí el nivel, porque ya no tenía la regularidad necesaria para mantenerme entre los mejores. Luego, obviamente, tener familia también me ayudó. Leo tenía un año cuando jugué mi último partido.
P: ¿Ya sabe quién es su padre?
R: Precisamente ahora están dando partidos antiguos en televisión y a veces me ve, pero de momento pasa, es demasiado pequeño. Todavía no es consciente, hasta que no tenga 7-8 años no sabrá quién ha sido su padre, aunque tampoco le daré mucha importancia.
P: De todas las personalidades del mundo del tenis, ¿a quién has visto más en estos últimos doce meses?
R: La que más he visto quizá haya sido Juan Carlos Ferrero, por proximidad y porque también tengo una gran amistad con él. Con Feliciano también he hablado mucho y seguimos hablando. Con Marc López y Roberto Bautista más de lo mismo, son las personas con las que más he coincidido.
P: Tu rivalidad con Juan Carlos se traslada ahora el Senior Tour.
R: Nos lo pasamos muy bien, desde luego. Cambia muchísimo jugar sin presión, es como un homenaje a tu carrera, como un premio, aunque sigues teniendo esa competitividad. Jugamos un par de veces el año pasado, una me ganó él y otra le gané yo. Juan Carlos siempre ha sido muy importante en mi carrera y muy especial en mi vida. A los dos nos encanta el deporte, en general, por eso también tenemos tanta afinidad.
P: Él fue director del Valencia Open y ahora tú eres el director del Conde de Godó. ¿Cómo surgió esto?
R: Surge porque cambiaron de Junta en Barcelona y Albert Costa no quería continuar. Entonces Albert Molina me comenta que la nueva Junta estaría interesada en tener una reunión conmigo. Me sorprendió, la verdad. Yo había tenido ya alguna oferta de trabajo de jugadores profesionales, pero no me llenaba, le di muchas vueltas pero sentía que no era el momento. Sin embargo, el día que me dijeron lo del Godó, ese día sí que me hizo mucha ilusión. Más allá de los Grand Slam, se trata del torneo más especial para mí, supe enseguida que era lo que me apetecía. Luego tuve la reunión con ellos y fue bien, estoy muy feliz por el trato, las condiciones y esta oportunidad.
P: Aunque no se haya podido disputar el torneo, imagino que no te habrás librado de las tareas de director.
R: No te lo puedes imaginar, muchísimo trabajo, además desde otra posición. Cada mes tienes una junta, tienes que hablar con los managers para traer a los mejores jugadores, adaptarte al presupuesto del torneo, es una lucha constante. Es difícil porque yo he sido jugador, pero tengo que buscar que las dos partes queden contentas. Lo que más quiero es que los jugadores estén contentos y que la junta esté igual de satisfecha de mis gestiones.
P: Habrá algunos tenistas que no hará convencer. Rafa, por ejemplo.
R: Es duro, es duro. Los managers siempre quieren las mejores condiciones para sus jugadores y a los top10 hay que convencerles porque ellos pueden elegir dónde jugar cada semana. En el caso de Rafa tenemos mucha suerte, aunque sea su club y uno de sus torneos favoritos, él hace un esfuerzo muy grande para poder jugarlo cada año. Esto es algo que ya veía cuando era jugador, si a Rafa le cambias las condiciones igual no lo jugaría.
P: También te escuchamos haciendo de comentarista en el último torneo de Acapulco. ¿Qué tal con el micro?
R: ¡Muy bien! Quería hacer cosas diferentes, cosas que nunca hubiera hecho, comentar partidos de televisión era algo tremendamente nuevo y me encantó la experiencia. Como jugador sueles ser un poco egoísta, no te percatas de todo el trabajo que hay detrás, en este caso un grupo de comunicación. Me gustó mucho, me sentí muy dentro del equipo de ESPN. Recuerdo el día de la final (Nadal vs Fritz) estar cenando con el equipo y justo antes de entrar en cabina, aparece el director y me dice: “¡Ánimo, rómpela!”. No iba a saltar a la pista, solo iba a comentar el partido, pero volví a sentir de nuevo esa sensación de motivación, algo muy bonito. Ahora mismo no es una actividad que tenga pensada hacer, es algo que también ocupa mucho tiempo, pero lo viví en esa ocasión y me llevé una grata experiencia.
P: ¿Y entrenar para cuándo?
R: He tenido ofertas de jugadores muy buenos, pero es lo que te he dicho antes, no es el momento. Acabo de terminar mi carrera tenística y ahora me tengo que formar, ir absorbiendo experiencias como persona. Después de una carrera tan intensa y con tanto viaje, ahora es momento para disfrutar, aunque ya tenga por ahí el trabajo del Godó y del circuito de veteranos, pero eso lo puedo combinar bien con mi día a día, mi familia y mi gente.
P: El día que llegue ese momento, ¿a qué perfil de jugador te ves entrenando?
R: No sabría contestarte a eso. Me gustan los retos, suelo huir de la comodidad, al final lo más importante es tener feeling con el jugador. Mira Carlos Moyá y Rafa Nadal, creo que no puede tener un mejor entrenador por cómo se conocen y esa confianza que llevan compartiendo tantos años. Cada jugador es un mundo, es el entrenador quien se tiene que adaptar al jugador y asumir ese reto, ya sean tenistas jóvenes o tenistas con un carácter difícil para poder cambiarlo. Yo en su día tuve un carácter muy difícil, en es aspecto fue todo un reto para Javi (Piles). No voy a llegar yo ahora y escoger al jugador perfecto, quiero asumir retos, conocerlo bien mentalmente y ver de qué manera le puedes ayudar más.
P: Se ha perdido un poco la raza de lo jugadores, ahora es todo un poco más artificial.
R: Los tiempos cambian: tecnología, personalidades, materiales, etc. Antes todo era un poco más táctico, ahora se juega al tenis de otra forma. A mí ese cambio me pilló en medio y tuve que evolucionar durante mi carrera. Al principio de siglo era un buen jugador pero en 2010 era muchísimo mejor. Dentro de cinco años, los jugadores serán mejores de lo que fui yo en mi mejor momento. Lo importante es que haya tenistas que aporten al tenis y que el espectáculo vaya avanzando de la mano del deporte.
P: Cambian las épocas pero siguen ganando los mismos. ¿Peca esta NextGen de falta de madurez?
R: Yo no me aventuro a decir tanto, cada caso es un mundo. Lo que sí veo es lo que han conseguido estos jugadores y me doy cuenta de que son los mejores de la historia. ¿Qué pasa, que antes Sampras y Agassi no sufrían? ¿O Safin y Ferrero? Todos estos eran buenísimos, pero es que la generación del Big3 ha sido algo extraordinario. Miras los años que tienen y ahí siguen. Te puedo asegurar que si la NextGen no ha conseguido superarles todavía no es porque sean peores, es que les ha tocado vivir una época muy competida. A mí también me tocó y me parece una etapa preciosa, ojalá jueguen durante muchos más años, aportan mucho al tenis y a la gente les encanta verles. También es cierto que la gente ahora madura más tarde, antes con 19 años igual ya estaban en el top10, ahora a esa edad es cuando empiezan a subir. Del mismo modo, antes se retiraban con 28 y ahora las carreras se estiran hasta los 35 como mínimo.
P: Mucha gente cree que este parón terminará con el Big3 para siempre.
Yo pienso justo lo contrario. Creo que les va a venir muy bien para el descanso, para rebajar el desgaste mental de la competición, todo esto agota muchísimo. El hecho de tener un parón así después de todos estos años sin parar les va a venir muy bien, tanto a Roger, como a Novak, como a Rafa. Les ayudará a seguir mucho más tiempo.
P: ¿Y con Thiem qué hacemos? En menudo charco se ha metido.
Está en su derecho de decir lo que ha dicho, no me parece nada irracional. Él es quien decide a quién dar su dinero, aunque eso pueda generar críticas. Puede que no estés de acuerdo con todas las cosas que dijo, pero tampoco es tan criticable. Yo le conozco y es un tipo cordial, humilde, respetuoso y muy educado. Él dice que ese dinero prefiere dárselo a gente que lo necesita más, pues está bien, es su decisión.
P: Lo que no puede ser es que sean los propios jugadores quienes tengan que cubrir las lagunas de una distribución desigual del dinero.
¿Sabes qué pasa? El problema es que hay muchas entidades dentro del tenis y eso es un problema. Está la ATP, la WTA, la ITF… y al final cada uno toma su camino. Eso dificulta un poco más el objetivo de ir todos unidos y definir cuál es la línea que se ha de seguir. En este caso es importante que gente como Roger, Rafa, Novak o Andy tengan ideas para ayudar, incluso gente de fuera del tenis. También torneos como el Mutua Madrid Open o el Conde de Godó con sus proyectos para aportar ese granito de arena a la causa. Al final esto es una cadena, si tú ayudas a la gente de bajo ranking te aseguras que se siga jugando al tenis y que toda la industria pueda seguir evolucionando.
P: Entiendo que apuestas por esa fusión de ATP y WTA.
Yo sí, creo que será algo bueno. Eso no quiere decir que tengan que jugar el mismo circuito, pero sí que haya una sola entidad, al final esto no deja de ser tenis. Seguramente a la ATP le puedan venir bien ciertas ideas de la WTA, y viceversa. Cuanta más gente coincida en ese mismo núcleo, más se podrá aportar al mundo del tenis. Ahora hace falta que las dos partes se pongan de acuerdo para llevarlo adelante.
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