¿Cuándo toma la decisión de retirarse?
Es algo que no decides de un día para otro. Justo hace un año por estas fechas, antes de irme a Australia, ya pensaba si seguir o no seguir. Terminé el Masters de Singapur y lo dejé con mi pareja de dobles (Klepac), esto lo entendí como una señal. Sin embargo, luego hablamos y decidimos continuar. Nos fue muy bien, la verdad, hicimos semifinales en Sídney y cuartos de final en Melbourne, pero finamente terminamos nuestra relación en Indian Wells y Miami
Ahí comenzaría su etapa junto a Sara Sorribes.
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Sí, aunque en aquel momento no lo tenía claro. Yo no tenía a nadie y apareció Sara, un perfil muy joven y muy competitivo. Pensé que mi experiencia sumada a sus ganas sería una buena combinación. Tampoco nos fue mal, el segundo torneo que jugamos juntas lo ganamos (Rabat), aunque en las citas de Grand Slam no nos fue nada bien. Luego en Wimbledon se lesionó y no pudimos jugar, así que me junté con Darija Jurak para lo que faltaba de temporada.
Su última pareja.
Sí, pero ya iba a los torneos con otra motivación distinta, ir por ir. Cuando eso te empieza a pasar es que hay algo que ha cambiado. Cada día que pasaba lo tenía más claro, hasta que llegó el día 22 de diciembre y anuncié mi retirada. Obviamente, es clave el factor de no haber encontrado una pareja estable, pero yo también lo venía pensando desde hacía mucho tiempo. Seguía jugando con ganas, dando el 100 %, pero ya con la pregunta en la cabeza de si debía seguir o no. Todo suma un poco.
Muchos pensaron que su retirada oficial fue en 2013.
La gente se cree que yo me quedé embarazada y esa fue la razón por la que dejé de jugar, pero la realidad es que lo dejé por una operación de rodilla, solo que yo sabía que aquello iba para largo. Luego cuando mi hija tenía diez meses decidí regresar (2015), pero nunca me había cerrado las puertas de volver o no volver tras ser mamá. Sí es verdad que en 2013, antes de operarme, llevaba unos meses muy amargos porque las lesiones no me estaban dejando disfrutar, así que a la vuelta me decanté únicamente por el dobles. A día de hoy, creo que fue una buena decisión.
¿No pensó que aquello sería el final?
Después de haber tenido a mi hija, me daba de margen uno o dos años más jugando, no quería dejarlo con esa sensación de impotencia, pero con la tontería al final han sido cinco temporadas más.
¿Mejor la primera o la segunda etapa?
Ni mejor, ni peor. Fue diferente. Sí te puedo decir que la segunda la disfruté más. La experiencia es un grado y eso te hace relativizar las cosas mejor. Igual ya no le das tanta importancia a una derrota, o la presión mediática no te afecta de igual forma. Son cosas que con el paso de los años las vas gestionando mejor. Por supuesto, el hecho de ser madre también cambió todo.
¿Qué le hizo volver en 2015?
En aquel momento no sabía si sería el final o no, lo único que tenía claro era que necesitaba un paréntesis y el día de mañana ya decidiría si volvería o no, según como fueran las cosas. El paso lo doy después de un trago muy amargo por las lesiones y no quería despedirme así, hasta que a finales de 2014 me llamaron para jugar equipos en Francia. Eso me motivó, vi que todavía era capaz de ganar a gente que seguía en activo, lo cual me llevó a regresar de manera oficial la temporada siguiente, en Miami.
¿Cuál es el precio de ser madre y tenista al mismo tiempo?
El hecho de tener una criatura a tu lado lo hace todo más difícil, hay que vivirlo. Quieres pasar mucho tiempo con ella pero sabes que el circuito no te lo va a permitir. De normal, cuando tú te quedabas embarazada tenías dos años para poder jugar y luego, cuando volvías, te daban ocho torneos de ranking protegido. Ahora la regla ha cambiado, son doce.
La sensación es que ahora hay menos miedo a tener hijos estando en activo, sobre todo en hombres.
Pero en los hombres es muy diferente, ellos no tienen el embarazo, no paren. Sí es cierto que se toman alguna semana libre, sobre todo al principio. En las mujeres quizás ha aumentado un poco el porcentaje: Azarenka, Bondarenko, Tatjana Maria… hay algunas, pero tampoco te creas que hay tantas. La mayoría optan por la retirada antes de ser madres.
¿Usted cómo lo hizo?
En mi caso tengo que dar gracias al apoyo que siempre tuve de mi marido. No cualquier padre se queda cuidando de la casa y de su hijo, la mayoría optan por trabajar. Tener un hijo es un trabajo que se da por hecho, pero igual es todavía más difícil que atender a un trabajo normal.
¿En algún momento deseó no haber juntado ambos caminos?
Para nada. Desde el momento en que nació mi hija tenía ya decidido retomar mi carrera. Sabía que era un miembro más de mi familia, así que adelante. La gente me preguntaba una y otra vez si estaría dispuesta a viajar con la niña pero es que ni me lo planteé, sabía lo que había y fui a por ello. Cuando vas a por algo y lo tienes claro, no hay ningún impedimento. Es una experiencia muy bonita, yo he podido retomar mi carrera y he visto cómo ella ha ido conociendo un montón de personas, de países, de idiomas… Ha sido una etapa muy enriquecedora.
¿Le gusta el tenis?
Prefiere el ballet, ha salido bailarina. Ahora está empezando a dar clases de tenis, me gustaría que supiera jugar, lo que pasa que a mí no me hace caso, así que la apunto a clases y listo (risas).
Hay que hablar de su título en Roma 2010, la recompensa a toda una carrera.
Llevaba tiempo haciendo las cosas bien, aunque las lesiones no terminaban de respetar. Quizá mi carrera la dividiría en tres partes, porque con 18 años ya era top 100. Meterte tan rápido hace que no valores las cosas, así que tan rápido como subí, bajé. La segunda etapa sería en 2005, cuando por segunda vez logré meterme. Me costó mucho más pero, una vez lo conseguí, ya fui más regular.
Ganó también el Masters de Singapur en 2009. ¿Le pasó por la mente convertirse en doblista pura en el futuro?
Siempre compaginé ambos circuitos, nunca pensé en decantarme por uno u otro. Hasta que fui madre.
¿Le quedó alguna espinita?
Me quedé con las ganas de ganar algún Grand Slam, sobre todo en dobles, porque en individuales era mucho más complicado.
Jugó con varias parejas a lo largo de su carrera. Quédese con una.
Me quedo con dos: Núria Llagostera y Andreja Klepac. Con Núria tenía muy buena conexión, nos entendíamos; con Andreja desde que empezamos también conectamos muy bien.
¿Y alguien con la que le hubiera gustado formar pareja?
(Piensa) Quizá con Cara Black.
Anabel Medina, Arantxa Parra y ahora usted. El futuro del tenis femenino en dobles se apaga.
Eso parece. El dobles, si de verdad te quieres dedicar a él, hay que entrenarlo. Es algo muy específico, tiene mucha estrategia, por eso hace falta que alguien quiera realmente entregarse por completo a la modalidad. Ahora mismo tenemos por ahí a Sara Sorribes, Georgina García, Lara Arruabarrena, Aliona Bolsova… yo creo que si alguna de ellas se lo plantea puede estar tranquilamente en el top 50.
Sara y Georgina acabaron 2019 ganando en Limoges, ahí podemos tener una buena baza.
Yo creo que lo pueden hacer, es un gran dúo. Georgina tira mucho de potencia, quizá lo que le falte sea un poquito más de regularidad. En cuanto a Sara, creo que la constancia se lo acabará dando todo, es muy positiva y se mueve genial en la red. Puede llegar a ser una buena pareja.
¿Qué le apetece hacer ahora?
Lo que tengo claro es que quiero seguir involucrada en el mundo del tenis. Ser capitana de Fed Cup me haría muchísima ilusión, además es un trabajo que lo puedes combinar, no te exige estar viajando todo el año. Ser entrenadora también me gustaría, lo único que me tira para atrás es estar fuera tantas semanas al año. Hace poco me ofrecieron colaborar con una niña pero dije que no, ya que uno de los motivos de mi retirada era la intención de parar de viajar.
Si mañana su hija le pregunta por el mejor momento de su carrera, ¿qué vídeo le pone?
Me quedaría con dos momentos: el título en el Masters de Singapur 2009 y el título en Roma 2010. Uno de dobles y uno de individual.
¿Y el momento más especial de estos últimos 20 años?
La llegada de mi hija, desde luego. Eso te cambia la vida, no te puedes imaginar lo que es la vida con un hijo, no lo sabes hasta que lo vives. Es una mezcla de sentimientos muy grande, un viaje muy duro que al final compensa al 100 %.
La última, ¿qué le diría a esa jugadora que tiene miedo de ser madre y seguir en activo?
Que si es una inquietud que tiene, que lo haga. Si lo hace convencida y persigue su sueño, un hijo nunca va a representar un problema. Al contrario, te hace más fuerte y te ayuda a conseguirlo. Empiezas a luchar por algo más que por ti.
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