Entrevista Eurosport con Roberto Carretero: "El tenista es un personaje solitario, siempre rozando la depresión"
Publicado 16/10/2025 a las 10:51 GMT+2
Aunque mucha gente le sitúe como uno de los comentaristas de referencia, lo cierto es que la historia de Roberto Carretero con el tenis comenzó mucho tiempo antes de instalarse en la cabina. Con su nuevo libro, ‘El tenis desde dentro’, el madrileño cuenta por qué fracasó en su intento de ser profesional.
Entrevista Eurosport con Roberto Carretero: "El tenista es un personaje solitario, siempre rozando
Fuente de la imagen: Getty Images
La agenda de Roberto Carretero (Madrid, 1975) no admite un plan más en este inicio de semana. La publicación de su autobiografía, ‘El tenis desde dentro’, le tiene de un lado para otro, saltando entre numerosos actos de promoción, donde EUROSPORT acude para citarse con el protagonista. Todos conocemos su estilo delante del micrófono, aunque esta obra busca profundizar directamente en su etapa como jugador. ¿Qué le pasó al campeón de Hamburgo 1996? ¿Por qué el madrileño no pudo encauzar todo el talento que tenía? Spoiler: por lo que vivió fuera de ella.
Roberto nos espera en el H10 Villa de la Reina, en Gran Vía, para mostrarnos todas sus cartas: "Me retiré porque no quería seguir con la frustración y la agonía", declara sin pelos en la lengua. Está nervioso, pero son unos nervios positivos, la adrenalina de haberse atrevido por fin a contar su historia. Con él hablaremos durante casi una hora sobre la dureza de este deporte, la capacidad de reinventarse y el estado actual de un circuito sin una segunda línea de batalla clara.
¿Cómo surge la idea de escribir un libro?
Se puso en contacto conmigo la editorial, la misma que hizo ‘Open’ con Agassi. Al principio me asusté un poco, pero es verdad que yo tenía esa necesidad de contar mi historia. La gente me ha preguntado siempre por qué fui una estrella fugaz, por qué gané aquel título y luego desaparecí. Hasta que un día, de repente, doy el salto a televisión.
Vamos, que había cositas que contar.
Muchas cosas, tanto tenísticas como personales. De entrada se plantearon dos escenarios. El primero era llamar a un periodista, contarle mi vida y que escribiera el libro. El problema es que yo no soy así, pero siempre me ha dado mucho miedo comunicarme, expresarme en público, ¡la televisión me daba terror! A la hora de escribir, pues imagínate… ¡si no he escrito en mi vida! Pues resulta que escribo de puta madre, se trataba simplemente de contar mi vida, ha sido un proceso muy natural.
Te veo satisfecho con el resultado final.
De lo que más orgulloso estoy es de leerlo y ver que tiene mi esencia, mis puntos, mi manera de ser. Cuando Carlos Moyá –autor del prólogo– se lo leyó, lo primero que me dijo fue: ‘Enhorabuena, eres tú, auténtico y honesto’. Luego se venderá más o se venderá menos, pero esto es lo que yo quería.
El libro se divide en dos partes muy claras, ¿por qué?
Por un lado está mi biografía, mis reflexiones y mi autocrítica, todo aquello que pueda ayudar a otras personas. Y en segundo lugar están las charlas, las entrevistas con diferentes exjugadores y otros protagonistas. Al principio iban a ser píldoras repartidas por el libro pero, una vez empiezo a hacerlas, me doy cuenta que tienen que ir transcritas al completo, frase a frase. Era la única manera de ser totalmente honestos.
¿Por qué se escriben tan pocas biografías de tenistas?
El tenista es muy suyo, a veces no quiere contar, le cuesta expresarse, suele ser perezoso para según qué cosas. El tenista es un personaje muy solitario, siempre bajo la frustración, rozando la depresión. Yo veo a mis hijos jugar a fútbol y no veas lo bien que se lo pasan, no les importa si los cambian en un partido, es totalmente diferente […] No sé si esto responde a tu pregunta, pero lo que tengo claro es que el tenista representa una manera de vivir muy particular.
Tú eres una excepción.
Yo llevo 18 años en la comunicación. Aunque tenga alma de tenista, siento que ya soy algo más, tengo esa parte de comunicador. Lo que no tengo es pudor para contar mi verdad, no me gustan las excusas, el ‘es que’ está prohibido en casa. Lo de tirar la culpa a los demás es lo peor que puedes hacer, no tiene cabida, prefiero asumir mi culpa en todo.
Qué duro.
No es ser duro, es ser fiel a la verdad, una idea que desarrollo en el libro.
Entre la pista y la cabina, ¿en qué etapa profundizas más?
El libro habla de todo, pero responde más a mi etapa como jugador, es la parte que nadie entiende. Las charlas tienen mucho de mí, también del tenis, incluso de las propias vidas de los que hablan. A Guga Kuerten, por ejemplo, también le pilló por sorpresa ganar su primer Roland Garros, necesitó tiempo para manejarlo, le costó volver a ganar. En mi caso, el libro se hace porque yo he sido jugador, aunque es cierto que también me lo proponen por mi trabajo en televisión. Al ver mi manera de comunicar, pensaron que podría plasmarlo muy bien en un libro.
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Entrevista Eurosport con Roberto Carretero: "El tenista es un personaje solitario, siempre rozando
Fuente de la imagen: Getty Images
¿Lo has contado todo? ¿Todo, todo…?
Me he vaciado, por completo. Podrán faltar detalles, pero tampoco hacen falta. Honestamente, no tenía la necesidad de vaciarme, llevo muchos años tranquilo con mi vida, de lo contrario hubiera sido un juguete roto y estaría jodido. Soy una persona que, si no me gusta lo que hago, o no me gusta lo que veo, me levanto y me marcho. Hasta en mi propia casa lo he hecho. ¿Que no estoy bien en el tenis? Me voy. ¿Que no estoy bien en la tele? Me voy. Por eso dejé el tenis, porque no quería seguir en la frustración y la agonía.
Pasaste página.
No exactamente. Si tú sigues pasando páginas, al final te mantienes en el mismo libro, esperando un final feliz que igual no llega nunca. Yo lo que hago es cambiar de libro. Si tuviera siete vidas, como los gatos, seguro que me organizaría de otra manera, pero solo tengo una.
Comentando en TV eres de los que no se muerden de la lengua, ¿te ha tocado enfrentarte a muchos críticos?
A la cara no; en redes sociales sí me crucé con alguno. En la final de Shanghái, por ejemplo, alguno escribió: ‘¿Qué hacen estos dos paquetes en la final? El tenis está muerto’ […] A esta gente, ni un minuto de mi tiempo, que escriban ellos un libro para analizar su vida. Con el libro van a conocerme mucho más en profundidad, aunque por televisión ya me muestro tal y como soy.
¿Te preocupa dar una imagen equivocada?
A nadie le gusta dar una imagen que no es, está claro. A nadie le gusta que hablen mal de ti, reconozco que en ocasiones me ha hecho daño leer según qué cosas, sobre todo en caliente. Hay gente que le da igual, prefiere que hablen de uno aunque sea mal, pero yo no soy así, tengo mi corazoncito.
Es el precio a pagar por ser auténtico, real.
Siempre actúo como creo debo hacerlo, si alguien tiene que venir a decirme algo, será mi jefe. Llevo 18 años moviéndome en una línea muy delgada entre la broma y lo que puede ser peligroso en esta sociedad. Moviéndome en una línea donde es facilísimo pasarte, ser políticamente incorrecto, pero jamás me ha pasado, nunca me han llamado la atención. Para lo relajado que me muestro, espontáneo, sin pensar demasiado lo que digo, es increíble que jamás haya metido el pie en un charco. Para mí tiene mucho mérito.
Esa trasparencia se puede utilizar luego en tu contra, sobre todo dentro de un vestuario.
A mí se me veía muy rápido de qué pie cojeaba, daba muchas pistas, pero era mi manera de ser. La gente que se enfrentaba a mi entraba a la pista esperando que me cabreara por la superficie, por el viento o por cualquier otra chorrada. Ahí reconozco que me faltó madurez, era my inestable.
Si el Roberto de 21 años hubiera leído este libro…
Lo fácil sería decirte: ‘¡Hubiera ganado tres Roland Garros!’ (risas). La pregunta es si aquel Roberto habría sido capaz de leer este libro, si habría sido capaz de escuchar al Roberto actual […] ¿Sería este Roberto Carretero la persona correcta para ayudar al Roberto Carretero del pasado? Yo jamás encontré esa persona, lo reconozco, pero ahora sí te puedo decir que he encontrado a mi mujer, estoy convencido. Tuve muchas novias, ¿por qué no funcionó con ninguna? Porque el problema era mío, hasta que conocí a mi mujer. Por eso me he casado y voy a ser padre otra vez.
¿Por qué no funcionó tu carrera?
Como te he dicho antes, soy alguien que no pasa de página, prefiero cambiar de libro y reinventarme. Soy un afortunado porque a mí lo que más me gusta del mundo es el tenis, pero otra cosa muy distinta es la vida del tenista. El tenis es una cosa y ser profesional de esa cosa es otra muy diferente.
Lo que no se ve.
Lo que no se ve no me gusta nada, nunca me gustó. Seguramente ese fue el principio del fin, así empezaron a llegar las lesiones y otras historias, lo que hacía que nada funcionara dentro de la pista. Luego monté una productora de música, hice grandes amigos y me lo pasé increíble durante ocho años haciendo eventos. Ahora trabajo en televisión, comentando tenis, por eso digo que soy un afortunado. También te digo, que si me toca hacer algo que no me guste, ya haría yo para que me gustase […] Y si no lo consigo pues me voy, pero amargado no iba a estar.
En 2014, cuando te entrevisté por primera vez, te pedí que definieras tu carrera con una palabra…
… ¿y qué te dije? Porque igual ahora la cambio.
‘Superviviente’.
Eso dicen mis amigos, aunque no siempre ayuda. En el tenis, por ejemplo, no me ayudó nada, pero en la vida te sirve para no estancarte. ‘No, es que yo podría haber sido…’ Esto no sirve de nada, tú ERES, en presente, siempre tienes que tirar hacia delante. Me considero un superviviente, me gusta, te contesté bien aquel día (risas).
La semana pasada tu nombre sonó con fuerza tras el triunfo de Valentin Vacherot en Shanghái, campeón de un Masters 1000 partiendo desde la fase previa. ¿Cómo lo viviste?
Mira, cuando le pega el passing paralelo en el punto de partido, te prometo que me invadió una sensación nueva en cabina, casi no podía ni hablar. Venía analizando el partido de manera normal, como uno más, pero después del último punto me subió la emoción […] Yo también estuve a punto de perder en la previa y luego salvé bolas de partido en primera ronda, quizá por eso me daban ganas de abrazarle, de sentarme con él y hablar. Creo que nos une algo.
¿Cómo habrán sido estos días para Vacherot? ¿Se puede gestionar un éxito tan inesperado
Yo no lo pude disfrutar porque estaba viajando para Roma al día siguiente, sabía hasta con qué rival me tocaba jugar. Su caso es diferente, además le pilla con 26 años, se le ve más adulto, muy formado. A mí me pilló con 20 años, era la primera vez que ocurría algo así en un Masters 1000, no lo pude manejar por diferentes factores. Lo que tiene que hacer su representante es mandarle este libro, ¡que lo lea! (risas).
Que el #54 y el #202 del ranking se enfrenten en la final de un Masters 1000, ¿debería preocuparnos?
Es algo que se debería normalizar, no hay que hacerse más preguntas, disfrutemos. No se le puede quitar mérito, ni al jugador ni al torneo. Otra cosa es que vayamos a las condiciones, al calor extremo que había, pero esto es para todos igual, ¿no? ¿O Djokovic es el único que no podía respirar? Debemos agradecer lo que pasó con el Big4, o lo que está pasando ahora con Sinner y Alcaraz, o lo que pasó este domingo con Vacherot. ¿Por qué buscamos siempre la polémica?
Te hablo de la sensación de que, más allá de Sinner y Alcaraz, no hay ninguna jerarquía, es la jungla.
Yo estoy cansado de escuchar a exjugadores que dicen: ‘En nuestra época, el top10 era mucho mejor’. Esto me resulta soporífero, insoportable. En nuestra época lo que habían eran especialistas, eso es cierto. Claro que han cambiado las superficies, pero también será que los jugadores han evolucionado físicamente y han mejorado la mentalidad, la movilidad y el resto, por ejemplo. Me resulta pesadísimo escuchar esto, sobre todo cuando lo dicen mis propios compañeros. También te digo, que el tenis ha evolucionado en muchos aspectos y en otros ha involucionado.
¿Por ejemplo?
En la táctica, no existe. A día de hoy son los mejores atletas, la capacidad mental es increíble, la preparación física es fabulosa y el cuidado de la alimentación es exquisita… y sin embargo, tácticamente, veo mucho menos tenis. Me cuesta mucho más analizar un partido de hoy en día que uno de hace años, pero es que se pega tan fuerte a la bola que es imposible que haya táctica. Antes, como había un poco más de tiempo, tenías que trabajar un poco más el punto y podías apoyarte en la táctica.
¿Aparecerá algún jugador que plante cara a Sinner y Alcaraz?
Tien, Fonseca, Mensik… alguno más llegará, seguro. Y si no llega nadie, pues terminarán todos completamente anulados, entrenando y jugando para ser segundos. Antes había tres dominadores y ahora tenemos dos, al final seguimos en lo mismo.
‘La generación de cristal’, la llaman.
No lo tengo tan claro con esto de la generación de cristal. Si lo quieren todo tan rápido como se dice, ¿por qué luego se tiran hora y media mirando un youtuber? Creo que son igual que los de antes, solo que les gusta otras cosas.
Para terminar, ¿qué tenista crees que tiene un libro pendiente?
Ufff, pienso en nombres y me vienen muchas opciones…
Alguien que pudiera contar un relato único.
[…] Pues mira, creo que si se abriese, por la época y el momento que le tocó jugar, además de la personalidad que tiene, hay una persona que podría escribir un libro muy parecido al mío. En mi caso es contando el fracaso que tuve como jugador; en el suyo, sería contando toda la parte del éxito. Si supiera comunicar todas estas cosas y trasladarlas al papel, si realmente quisiera, creo que Sergi Bruguera tendría un libro espectacular.
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