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Larga vida a Roger Federer

Larga vida a Roger Federer

El 29/01/2018 a las 10:57Actualizado El 29/01/2018 a las 11:14

Roger Federer lloraba cual primerizo a la hora de levantar el trofeo como vencedor del Open de Australia, en una imagen, que si no se conociera la historia que hay detrás, nadie pensaría que tras 20 títulos de Grand Slam, la emoción podría embargar de tal manera a un jugador que lo ha ganado todo a lo largo de su carrera. Pero así es el suizo, un ganador nato y un ejemplo fuera de la pista.

Un ejemplo, porque da valor a todo lo ganado a lo largo de su carrera, engrandeciendo la labor de sus rivales, que como Cilic, ven en su ejemplo la manera de seguir sus carreras y que sueñan con destronar al rey del tenis. Pero a sus 36 años, parece lejos el momento en el que el maestro de Basilea deje lugar a las jóvenes promesas que vienen por detrás.

Dicen que se valora a un gran campeón por la entidad de sus rivales sobre la pista y Federer ha conseguido deslumbrar en la era de oro del tenis, con Rafa Nadal (16 grandes) y Novak Djokovic (12). Entre los tres han dejado algunos de los mejores partidos de la historia y lo siguen haciendo, dominando de cabo a rabo el circuito de la ATP.

20 años de carrera para 20 Grand Slams, y lo que queda. Roger tiene cuerda para rato, y con el nivel mostrado en Melbourne, amenaza con ser el número uno más veterano de la historia. Destronaría a Andre Agassi y saborearía nuevamente un lugar en el ránking que le es esquivo desde 2012. Otro aliciente para no perderse ni un segundo de la temporada de tenis, en una lucha con Nadal del que le separan únicamente 155 puntos tras su triunfo en Australia.

Pero batallas aparte, la grandeza de Federer no solamente se puede medir por sus títulos, donde el calificativo de GOAT (El mejor de todos los tiempos) parece estar quedándose corto, sino por su manera de sentir y vivir un juego que se lo ha dado todo y al que le ha devuelto el favor con creces, desviviéndose en cuerpo y alma en engrandecer el mundo de la raqueta. Porque el saber estar, el respeto al rival y ser un auténtico señor a la hora de entender los valores del deporte, no está reñido con ser el mejor de la historia. Un ejemplo que se podría extrapolar a todas las disciplinas y que Roger encarna a la perfección como su mejor baluarte.

Por todo y mucho más Federer seguirá siendo uno de los deportistas más queridos por los aficionados, nos regalará más momentos míticos junto a otro tenista espejo en el que mirarse, Rafa Nadal, y su presencia en una pista de tenis marcará un antes y un después en el mundo del tenis. De momento solo queda disfrutar de sus exhibiciones y desear que no se retire nunca. Larga vida a Roger.

Roger Federer