dpa

Así vio la final Manuel Poyán

Así vio la final Manuel Poyán
Por Eurosport

El 11/06/2006 a las 22:33Actualizada

Nuestro comentarista Manuel Poyán nos cuenta, desde París, sus impresiones sobre una final que ya ha entrado en la historia de Roland Garros.

Y lo que nos queda...

No me quito el sombrero porque no uso, pero en un partido como este, a cinco sets, que tiene tantas idas y venidas, Rafa Nadal ha estado impecable.

Pese a quien le pese, Nadal ya es legendario. No sólo gana en tierra y sabe buscarle las cosquillas al número uno mundial, al todopoderoso Roger Federer. Rafa es algo más.

La rivalidad continúa...

Ha sido una tremenda experiencia para Nadal. Es dificilísimo repetir aquí un título como ya se ha podido comprobar en los últimos años. Lo hizo Sergi Bruguera, tremendo monstruo el barcelonés. Sergi sumó dos títulos consecutivos y alcanzó las semifinales en su siguiente participación. Lo hizo Gustavo Kuerten. El brasileño también suma tres coronas en Roland Garros, las ganadas en 97, 2000 y 2001. Y ahora lo ha hecho Rafa.

Y es que las once bolas de partido que necesitó Guga en su día para ganar a Magnus Norman, da buena muestra de lo difícil que son aquí las cosas.

El camino del campeón...

A destacar el partido de debut de Rafa, el del tan aclamado récord de victorias consecutivas en tierra, el que el manacorense ganó a Soderling. Después, cambio climático y con "sol a favor", cinco horas frente a Paul Henri-Mathieu, tres más ante Lleyton Hewitt, y de menos a más hasta la final.

Y en ella...

Aunque Roger Federer ha salido fortísimo a la pista, Rafa que ya es perro viejo en lo que se refiere a enfrentamientos contra el suizo, no se ha hundido. Para mí ha sido clave un momento del partido que puede haber pasado inadvertido. Con tres-cero abajo y tras haber encajado el cuatro-cero, Nadal se ha puesto a alargar más los puntos, a jugar más profundo y Federer ha empezado a acusar el tremendo calor que hacía en París.

El revés de Roger es su seguro de vida y aún con bolas pesadas y todo, Rafa lo ha secado. Le ha hecho mucho daño con esas bolas altas que ya son todo un clásico en los enfrentamientos entre ambos.

En los ratos que le deja toda esta vorágine el español sigue entrenando sus saques y sus voleas que luego utiliza en los momentos decisivos, a lo campeón. Y es que todo ese trabajo tiene que tener su recompensa. Rafa es un talento natural.

Y ahora...

Pues ahora, a pesar de lo que quiera decir la gente, Federer seguirá siendo el número uno. Un número uno que se gana jugando como lo hace él en todas las superficies. No quiero decir que Rafa no llegue a alcanzar ese nivel, todo se andará, pero por el momento lo que ya ha conseguido el mallorquín es encontrar la fórmula para ganar al suizo más allá de lo que diga la clasificación.

Pero si algo tiene bueno Federer es que, digan lo que digan, no está obsesionado con Nadal, sino no estaría ahí arriba. Su única obsesión es ser el número uno, es ser el mejor.

Y la grada...

Impecable el público de la Chatriere. Se han divertido, han hecho la ola y no han interferido en el juego.

Y es que...

Como rezaba una pancarta desplegada en la Central de Roland Garros, "En este partido, el que gana es el público".

0
0