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Todo apunta al cuarto
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Publicado 09/06/2007 a las 12:00 GMT+2
La belga Justine Henin, principal favorita de Roland Garros, saltará a la Pista Central para pelear por su cuarto título en París contra la revelación del torneo, la serbia Ana Ivanovic, pero también contra la historia.
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Fuente de la imagen: Eurosport
Henin, la más sólida de las tenistas durante la quincena parisiense, puede convertirse en la primera mujer que encadena tres títulos consecutivos desde que lo hiciera la yugoslava Monica Seles a principios de los 90.
Además, la belga que domina la tierra batida en las últimas temporadas, afronta el reto de conquistar el trofeo Suzanne Lenglen como cabeza de serie número uno, algo que nadie ha logrado desde la alemana Steffi Graf en 1996.
La jugadora de Lieja, de 25 años, lo tiene todo a su favor para romper estas marcas y levantar su cuarto trofeo. Llega a la final sin haber cedido un set en todo el torneo y siempre que ha alcanzado el último escalón del Grand Slam de tierra batida ha sido para levantar la copa.
Además acumula una experiencia superior a la de su rival, que a sus 19 años está viviendo una aventura novedosa, puesto que nunca había transitado más allá de los cuartos de final de un torneo grande.
Finalmente, Henin cuenta con la ventaja moral de haber ganado en el único partido oficial en el que ambas tenistas se han enfrentado, en el torneo de Varsovia de 2005. Bien es cierto que entonces la serbia tenía 17 años y no había dado el gran salto que le aupó esta temporada al séptimo puesto del mundo.
En un tenis femenino en el que en los últimos tiempos la potencia física parece imponerse al virtuosismo técnico, la final de Roland Garros podrá presumir de albergar a las dos tenistas que han desplegado un juego más florido.
La alta escuela de Henin y el prometedor tenis que atesora Ivanovic han desbancado al monolítico discurso de la potencia que amenazaba con imponer su pensamiento único en el torneo.
A ellas les corresponde subir el nivel de un cuadro femenino decepcionante que vivió su máxima expresión en unas semifinales tan parcas en juego como cortas en duración.
Pocos dudan de que Henin es la mejor jugadora sobre tierra batida, una superficie en la que esta temporada sólo se ha visto superada en un partido de 14 disputados.
Tiene la responsabilidad de representar a toda una generación de tenistas veteranas presionadas por la nueva ola. "Yo me siento joven, aunque sé que mis mejores años han pasado, que el tiempo pasa deprisa y que hay que aprovechar cada instante. Acepto que la nueva generación viene, que no somos eternas, pero siempre me gusta ganar", indica la belga.
Ausente al inicio de temporada para asimilar su divorcio, lo que le obligó a perderse el Abierto de Australia -el único Grand Slam del que no disputó la final de los últimos cinco-, Henin volvió con ánimos renovados y desde entonces ha encadenado las victorias en Dubai, Doha y Varsovia y sólo ha dejado de ganar dos torneos, el de París, el de Miami y el de Berlín, el único en el que perdió sobre tierra batida.
Su verdugo fue la rusa Svetlana Kuznetsova en semifinales de un torneo que finalmente ganó Ivanovic, el único del año para la serbia.
La joven tenista, la primera de esa nacionalidad que llega a la final de un grande, ha trabajado para hacer de la tierra batida una de sus superficies predilectas, pese a que sus 183 centímetros no le facilitan una libertad de movimientos adecuada a ese terreno.
Atípica fuera de la pista, donde no tiene un entrenador propio para disponer de libertad de movimientos, la serbia no podrá contar con los consejos del técnico que le ha asesorado en los últimos meses, Sven Groeneveld, porque trabaja para una marca deportiva que también viste a Henin.
De su mano ha ganado 18 partidos sobre tierra batida esta temporada, doce de ellos consecutivos.
Un pequeño problema físico le evitó viajar al torneo de Roma, por lo que llegó a Roland Garros con un suplemento de frescura física.
Ivanovic está decidida a dar la sorpresa en el torneo y situarse a la cabeza de la revolución serbia que ha estallado en este Roland Garros. "Sé que juego ante la mejor, pero sé que tendré opciones. Mi trabajo consiste en aprovecharlas", afirma la serbia.
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