Después de cinco meses sin alertas de torneos oficiales en el móvil, las notificaciones del WTA de Palermo comenzaron a llegar desde este pasado sábado 1 de agosto. La fase previa del evento italiano arrancaba y con ella, el regreso del tenis de competición se hacía realidad. Se acabó el preguntarnos cuánto habría que esperar para que el circuito volviera, ahora la cuestión era otra: ¿está preparado el circuito para que un deporte tan global y singular como el tenis se vuelva a desarrollar? Georgina García Pérez, actual Nº74 del mundo en dobles y presente en el cuadro siciliano, nos descubre que todavía falta mucho por recorrer hasta lograr un protocolo seguridad óptimo que permita a las jugadoras moverse sin miedo.

“Lo primero que me hicieron hacer es firmar papeles, muchos papeles. Con eso das tu consentimiento y aceptas que estás de acuerdo con la situación y las consecuencias que puedan haber. Como una cuarentena, por ejemplo”, expone la catalana en exclusiva a Eurosport. “Después me hicieron descargar una aplicación que te rastrea donde estás, pero esto ya no tiene ninguna relación con la WTA, es cosa del país. Cada día tienes que marcar dónde estás y decir que te encuentras bien. Luego existe una segunda aplicación, también de uso diario, donde tengo que anotar mi temperatura, mis síntomas y decir si he estado en contacto con alguna persona que haya padecido el COVID-19”, explica con detalle.

WTA Palermo
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01/08/2020 A LAS 13:32

De entrada y, siempre que estas aplicaciones tengan luego la respuesta deseada, parecen argumentos para pensar que en Palermo tenían la situación bien estudiada. Nada más lejos de la realidad. “Nos recomendaron muy fuertemente, sin llegar a ser obligatorio, que nos hiciéramos la prueba del PCR antes de volar a Italia. No tiene mucho sentido, tú te puedes hacer la prueba el día de antes, das negativo, luego sales a la calle, coges el virus y llegas allí contagiado”, comenta Georgina, quien ha viajado al torneo acompañada únicamente por su padre. “El primer día, nada más llegar, me dieron una bolsa con 20 mascarillas, un bote de gel hidroalcohólico, un cortaúñas, una lima, unos guantes, un termómetro, unas tiritas y un jabón de manos. Sin embargo, a los entrenadores solo les dan 10 mascarillas y un bote de gel”.

Llegamos ahora al momento cumbre, la hora de realizar los test, lo cual hizo soltar las alarmas este fin de semana tras dar varias jugadoras positivo por anticuerpos. “Al llegar del aeropuerto, en el club había varios turnos para hacerte la prueba del coronavirus. Te hacen primero la del dedo y luego la de la nariz. Del primero te dan el resultado al momento, a los 15 minutos, ahí fue donde Roselie Van der Hoek dio positivo, entonces la cogieron, la encerraron en un cuarto y no la dejaron salir. Al pedirle los resultados del segundo test dio negativo, así que todo quedó ahí”, repasa la española de 28 años.

A partir de ese momento es donde empieza el caos, donde Georgina y muchas otras jugadoras empiezan a ver escenas inapropiadas para tal contexto. “En teoría, después de hacerte la prueba, tú tienes que estar un día encerrada en el hotel. El problema es que aquí cada uno hace lo que le da la gana. Yo he visto a gente irse al súper, gente sin mascarilla entrando al hotel, jugadoras haciéndose fotos con fans, otras haciendo turismo por la ciudad, etc. La WTA te dice que tienes que estar en tu habitación, que deber comer en tu cuarto, que no has de salir del hotel… pues yo lo primero que vi es a la gente entrando y saliendo sin parar. Aquí nadie dice nada, la seguridad es cero, nadie nos controla”.

Un días después llegaría el caso más grave. Viktoriya Tomova, 130º del ranking mundial, daba positivo por coronavirus y confirmaba la peor de las noticias. ¿Cómo reaccionó el torneo? “La trasladaron en el hospital y salió que era asintomática. Yo me enteré escuchando hablar a dos entrenadores, si no aquí nadie nos dice nada. ¿Y si esa chica ha coincidido con alguien durante estos días? ¿Y si alguna jugadora ha estado en contacto con ella? ¿No deberían habernos hecho la prueba a todas de inmediato? Nos hicieron un test el primer día al llegar y ya no nos han vuelto a hacer más, es todo muy extraño”, señala Georgina.

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La española no ha sido la única en poner en duda estos protocolos. Stefano Vukov, entrenador de Elena Rybakina, compartía una imagen de su jugadora haciéndose la prueba en plena calle y reafirmando el movimiento excesiva de gente dentro y fuera del hotel. “Es de chiste”, añadió. Con todos estos episodios sobre la mesa, uno se pregunta si existe realmente la necesidad de que el tenis profesional vuelva a nuestras vidas. Los ejemplos de Nick Kyrgios o Ash Barty dejan desnudos al resto de tenistas que sí apuestan por volver a las pistas. “¿Pero y qué haces? ¿No cobras? ¿No juegas?”, se pregunta García Pérez. “Es un riesgo que tomas porque no te queda otra. Europa da menos miedo, sabes que si pasa algo coges un vuelo y vuelves a casa rápido, no es como irte a Estados Unidos y quedarte allí atrapado. En ese sentido lo tengo claro, ahora mismo no me imagino irme a USA a jugar torneos, eso sí que me da terror”, valora la catalana.

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Fuente de la imagen: Getty Images

Pero ese ímpetu por volver a competir no le impide a Georgina hacer una última reflexión, posiblemente la más dolorosa. “Si fuera por mí, creo deberían cancelar todo lo que resta de temporada”, subraya tras su experiencia en Palermo, aunque aquí la crítica es mucho más global. “Somos el único deporte que no tiene ningún plan. Tú miras el fútbol o el baloncesto y puedes estar de acuerdo o no, pero han trazado un plan; nosotros llevamos meses esperando para saber si jugamos o no jugamos. Sé que no es fácil, la situación es complicada, pero has de tomar una decisión, no se puede tener a la gente así. Ahora ha vuelto el tenis pero, si miras el calendario, verás que no existen las mismas oportunidades para todos. La gente que está en mi ranking, por ejemplo, solo podemos acceder a jugar torneos ITF de $15.000 y algún $25.000, pero ir a jugar esos torneos es ir a perder dinero. No es justo que unos jueguen y otros no”, concluye.

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