Jake Gibb, jugador de voley playa, fue suspendido acusado de dopaje tras un control antidopping. Tras una búsqueda rápida en Internet, Gibb descubrió que los niveles anormales en su sangre se daban con mayor frecuencia en mujeres embarazadas, usuarios de esteroides y hombres con cáncer testicular.
Preocupado, Gibb acudió al médico. Una biopsia confirmó la mala noticia que ya intuía, tenía cáncer de testículos. La sanción por dopaje fue levantada posteriormente y ahora Gibb es olímpico dos veces. Además de haber sobrevivido al cáncer dos veces (también sufrió uno de piel).
Rosenthal es su pareja de voley playa, ambos terminaron quintos en Pekín y ganaron su primer partido en los Juegos de 2012, pero perdieron el segundo contra Polonia. Su compañero destacó que lo más importante era la salud de Gibbs, pero añadió que era un alivio tener a su antiguo amigo a tiempo para competir en los Juegos.
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Un hijo cambia la vida
Durante el tiempo de recuperación, Gibb fue padre: "El nacimiento de mi hijo fue más impactante de lo que hubiera pensado. No sé lo que hubiera pensado antes, pero es increíble lo que se ha convertido en mi mundo: todo. Es un niño increíble. Está aprendiendo a gatear y aprender a caminar."
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