El 'Esto es Durísimo' de Jorge Lera | David Morrell: hambre, virtuosismo y pegada

David Morrell y David Benavídez pelearán este sábado en Las Vegas por el campeonato interino de la WBC y el regular de la WBA en el peso semipesado, velada que podremos ver en vivo en Max y Eurosport 2. Duelo de imbatidos, uno de los mejores que se pueden disfrutar en la actualidad, que el maestro Lera analiza para nosotros hoy desde una segunda perspectiva.

David Morrell, en agosto de 2024.

Fuente de la imagen: Getty Images

LA OTRA MIRADA DE LERA ANTES DE LA VELADA DEL SÁBADO

"A Benavidez le hubiéramos quitado la merienda en Cuba. Si siempre ha sido el gordito. Yo soy esa hambre que tenemos los cubanos. Me atrevo a decir que pocos la tienen. Benavidez que aprenda lo que es ver a su mamá que no pueda comer para darte la comida a ti. Eso él no lo sabe."
Así de contundente se mostraba en una entrevista a ppv.com el imbatido cubano David Morrell, que este sábado en Las Vegas afronta el combate más importante de su carrera. Se va a enfrentar al también invicto excampeón mundial David Benavidez, en una gran velada que podremos ver en directo en Max y Eurosport.
Se trata de un emparejamiento en el que están en juego los títulos interinos de la WBC y el regular de la WBA del peso semipesado. Y lo que es mucho más importante, ambos boxeadores arriesgan su condición de invictos y prácticamente todo su futuro. Es uno de los combates más esperados del año. Las apuestas se inclinan ligeramente por Benavídez y su mayor experiencia profesional.
Pero el prodigioso boxeador cubano afronta el reto pleno de confianza. Es uno de esos combates que dan sentido a las muchas vicisitudes, penurias y riesgos que ha tenido que padecer hasta llegar a lo más alto. Todo gran combate siempre encierra una gran historia. En este caso, dos. La de Benavidez ya la contamos en nuestro último artículo. Hoy os invitamos a conocer la de Morrell.
David Morrell.
David Morrell.Fuente de la imagen: Getty Images
David Morrell nació hace 27 años en Santa Clara, localidad del interior de la isla, conocida por haber sido el escenario de una de las principales batallas de la Revolución Cubana y por acoger en su suelo los restos mortales del comandante Che Guevara. Procede de una familia muy pobre y desde niño aprendió a defenderse en las calles. En un país donde el boxeo es deporte nacional y cuestión de estado, a los 9 años ya empezó a entrenar y a competir. Y muy pronto a destacar.
En su ascendente trayectoria, brillaba en todos los torneos de categorías de base y se convirtió en uno de los habituales del equipo nacional junior y joven. En 2016, en San Petesburgo, Rusia, se proclamó campeón mundial joven, la categoría para boxeadores de 17 y 18 años. No solo se llevó la medalla de oro, sino que además fue nombrado mejor boxeador del torneo.
En un país que domina el boxeo amateur, rebosante de jóvenes talentos, pocos destacaban tanto como el zurdo santaclareño. Al año siguiente, ratificó su progresión al alzarse como campeón nacional. Tengamos en cuenta que en muchas ocasiones un campeonato de Cuba presenta muchas más dificultades que la mayoría de torneos internacionales. A pesar de los triunfos, David no acababa de obtener el apoyo que esperaba de las autoridades. Además, la situación de su familia era precaria, lo que le hizo tomar la difícil decisión de dejar de su casa y emigrar en busca de nuevas oportunidades.
De su hermano menor no se pudo despedir, a su madre le dio un beso de amor e incertidumbre. Su padre le acompañó en la aventura, aunque finalmente no pudo subir a la lancha que clandestinamente llevó al boxeador a la costa mexicana. En México tuvo que permanecer 18 duros e interminables meses mientras Luis de Cubas, mánager y mentor de la mayoría de los boxeadores cubanos que salieron de la isla para hacerse profesionales, le arreglaba todos los papeles para evitar problemas en tierras estadounidenses.
picture

David Morrell, en Times Square.

Fuente de la imagen: Getty Images

Es 2019 el año en el que Morrell inicia su sueño americano. Iba a debutar como profesional. Sorprendentemente, al joven boxeador le ofrecieron varias opciones para fijar su residencia. Las soleadas California, Florida o incluso Las Vegas, todas ellas con un importante número de cubanos, parecían los destinos ideales. Morrell demostró que tiene un carácter especial cuando solicitó fijar su residencia donde no hubiera tantos cubanos, para así aprender el idioma cuanto antes e integrarse en su nuevo país. Acabó en Minesota, en las tierras del norte en las que apenas hay población cubana y donde te pelas de frío la mayor parte del año. Y allí es donde con 21 años comenzó su carrera en el boxeo profesional.
Desde entonces lleva una firme andadura en el boxeo rentado. Ha ido creciendo como campeón regular de la WBA en el peso supermedio. En su último combate obtuvo el mismo título en el semipesado, para recopilar un palmarés de 11 victorias consecutivas, con 9 de ellas obtenidas por la vía rápida. Morrell tiene el virtuosismo y exquisita técnica de los boxeadores formados en la escuela cubana, pero con un estilo más atrevido. Desde su guardia zurda, maneja a la perfección su sentido de la distancia y tiene una considerable capacidad de pegada. Además del impagable aprendizaje boxístico dentro del sistema cubano, su adaptación a los rigores, tiempos y ritmos del boxeo profesional ha sido vertiginosa. Para ello cuenta con las enseñanzas de uno de los más grandes sabios de la actualidad, el maestro Ronnie Shields, que en su larga carrera como entrenador ha trabajado con boxeadores como Mike Tyson, Evander Holyfield o Pernell Whitaker, pero que también ha destacado por su labor con destacados púgiles cubanos como Guillermo Rigondeaux y Erislandy Lara.
En la actualidad, Morrell ya ha conseguido llevarse a Minneapolis a sus padres y a su hermano, que era su primer gran objetivo en su nueva vida. El siguiente es proclamarse campeón mundial. Para ello necesita imperiosamente una victoria ante Benavidez. A Morell no le asustan los retos. Cuando Benavídez se quejaba de que nadie quería enfrentarse a él por su temible capacidad de destrucción, Morrell siempre levantaba la mano. Ese combate ya es realidad y lo vamos a vivir con intensidad este sábado. La batalla de los Davides, un duelo de invictos con hambre de gloria, promete ser uno de los mejores y más emocionantes combates del año.
Únete a Más de 3 millones de usuarios en la app
Mantente al día con las últimas noticias, resultados y deportes en directo
Descargar
Compartir este artículo
Anuncio
Anuncio