En el trono del fútbol

Alzó la mirada el Barça, y por encima sólo estaba el cielo, infinito, eterno, grandioso. Debajo, sometidos, los grandes equipos de Europa. Ésos que dan miedo con sólo pronunciar su nombre, y que no tienen más remedio que languidecer ante un equipo imperia

Eurosport

Fuente de la imagen: Eurosport

Porque hoy el fútbol es, con letras mayúsculas, patrimonio del Barcelona, que ha tomado el cetro del juego para no soltarlo. El fútbol tiene rostro azulgrana, y por el bien del balón, contrasta con la imagen fenicia que se gastan en otros lares. Chelsea, Milan, Real Madrid, Manchester United&hellip El juego no se compra con dinero. El fútbol, que es pura mística, un ejercicio de poesía y drama, y que vive la vida de forma superlativa, sin término medio, fue condescendiente y justo, por una vez. Sufrió el Barcelona en el Stade de France, como debe ser cuando los triunfos se hacen legendarios, y eso le da más validez a un título que no se olvidará nunca. Porque los héroes siempre permanecen en el recuerdo, como leyendas.
El Barça es el equipo más lindo del mundo. Es el equipo de las buenas maneras, el que fascina y enamora. Desde hace algún tiempo todo lo hace con mimo, con primor, y además, lo más importante, nadie es al mismo tiempo más competitivo. Con un punto de fiereza, agarrado al futbolista del momento, Ronaldinho, sólo en las cumbres se ve el techo de un equipo llamado a marcar un ciclo. No hay fisuras ni falencias. Corteja el balón y sólo saca lo mejor de él. Cruyff miraría con envidia lo que él ha predicado siempre. Y ha tardado más de una década, pero el césped del Camp Nou ha visto como de nuevo quien corre es el balón, y no los jugadores. Una especie de deja vu.
Porque este Barça está para competir con cualquiera de cualquier era. Pone el fútbol sobre el césped, y mira sin complejos a los mejores equipos de la historia, sin desmerecer en absoluto. Tiene casta de equipo bueno, y así le va. En sus manos, en la directiva, los futbolistas, el entrenador, está perpetuarse o morir de éxito. Lo tiene todo para marcar una época, mientras los demás equipos miran hacia otra parte asustados. El Barça habla despacio y suave, pero lleva un palo en las manos. Es el rey de la selva.
Y eso tiene mucho mérito, viniendo el club de donde viene. Mal gestionado, peor trabajado, autodestruido, el Barça ha pasado un lustro a rebufo, ofuscado, pudriéndose en un pozo de sombra, sin apenas un atisbo de orgullo o grandeza. Ha sido un club sin alma, hecho jirones. Todo era rutina, ceniza, escarcha. Pero el milagro se ha producido: años de escasez y miseria que dan lugar, en sólo dos años, al jardín más bonito del mundo. En torno a Ronaldinho, y alrededor de Eto'o, Xavi o Deco, con un gran trabajo del hombre más tranquilo del fútbol, Rijkaard, el Barça va ahora con suficiencia, sabiendo que suyo es el trono del fútbol.
Por supuesto, habrá un día, cuando las cosas no vayan tan bien, en que se recuerde a este equipo de fútbol, uno que los que serán viejos se sabrán de memoria. Un equipo apadrinado por Ronaldinho. Entonces la gente sonreirá, agradecida. Se acordará de aquel 17 de mayo de 2006. El día que se ganó la Copa de Europa. El día que reinó el Barça.
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