Holanda venía en plena fase ascendente cuando el Barcelona implosionó en la recta final de la temporada 2019/20. El descalabro azulgrana en la Champions League y el inevitable cese de Quique Setién hizo que los ojos de la directiva del Barcelona se posaran en el entorno de la Oranje, donde Ronald Koeman había conseguido que el naranja de los leones volviera a brillar a nivel europeo. La final de la Nations League y la generación de De Ligt y De Jong guiada por la sabiduría de Virgil van Dijk y el propio Koeman desde el banquillo hacían de Holanda una seria candidata al título de la Eurocopa, al menos hasta que al seleccionador se le cruzó el tren del Camp Nou, una oportunidad que llevaba años esperando.
De la noche a la mañana, Holanda se quedó sin seleccionador, obligando a la directiva de la federación a maniobrar con rapidez. El eterno Louis van Gaal se postuló una vez más para el cargo, pero el director deportivo, Nico-Jan Hoogma, tenía en mente ya a Frank de Boer, el perfil más similar a Ronald Koeman, autoritario y con buenos resultados en el ámbito local, y una figura más estimulante y reconocible que la de Van Gaal para el vestuario. Durante su etapa al frente del Ajax (2010-16) se convirtió en el primer entrenador en ganar cuatro veces la Eredivisie, un dominio que nunca pudo extrapolar a Europa, en la que nunca pudo meter al equipo de Ámsterdam en los octavos de la Champions League.
Su caché como entrenador aumentó muchísimo en aquellos años, pero sus experiencias posteriores en el Inter, el Crystal Palace y Atlanta en la MLS han dejado esa proyección bastante dañada. De Boer avisó en su presentación como nuevo seleccionador oranje de que no había que hacer mucho caso a sus experiencias fuera de Países Bajos, ya que "tenía muchas líneas rojas". Con su regreso a casa, De Boer espera que su libreto técnico vuelva a relucir como en aquellos primeros años de la década pasada, no sólo por el bien de la selección, sino para dejar atrás tres manchas en su currículum que lo sitúan como un técnico muy cuestionado fuera de sus fronteras.
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Inter: 84 días de pesadilla en Milán

Sus títulos y su buen hacer en el Ajax, donde ya dejó pistas de un carácter bastante autoritario, lo situaron en un Inter en plena ebullición. A dos semanas de empezar la Serie A, Roberto Mancini había sido destituido del club nerazzurro, donde ya no estaba Massimo Moratti, sino un consorcio chino. De Boer era el octavo entrenador en seis años, y la exigencia de resultados inmediatos tan típica del calcio y el hecho de aterrizar a punto de empezar la temporada no ayudaron. El entrenador holandés tuvo que adaptarse a unos fichajes que él no había solicitado -João Mário y Gabriel Barbosa fueron los últimos en aterrizar- y un campeonato donde la táctica pesa muchísimo más que en la Eredivisie.
Los roces con los futbolistas fueron constantes en los 84 días que duró en el cargo. Geoffrey Kondogbia fue sustituido en un partido de la Serie A en el minuto 27 en lo que el hoy medio rojiblanco consideró "una humillación. Si se hubiese quedado, yo me habría ido. Cuando Stefano Pioli llegó me dijo que era impensable que un jugador como yo estuviera en una situación así". A Gabriel, el héroe de la última final de la Libertadores conquistada por el Flamengo, De Boer lo rebautizó como Gabi-no-gol, retorciendo su apodo original de Gabigol. Su terquedad y falta de adaptación al ecosistema italiano quedó reflejado en un análisis del diario Avvenire: "Hasta el final ha sido evidente su diferencia respecto a nuestro ambiente". Por el camino dejó un puñado de jugadores de renombre -Miranda, Brozovic o Perisic-, confundidos e incluso relegados al banquillo.

Frank de Boer y Yuto Nagatomo (Inter)

Fuente de la imagen: Getty Images

Crystal Palace: 77 días en el lugar equivocado

Tras perder parte de su prestigio en Milán, la siguiente parada de Frank de Boer estuvo en Londres, con un resultado aún peor. Los grandes perdieron interés en él y el Crystal Palace fue el único que apostó por él para asumir un equipo forjado en la más clásica tradición británica con Tony Pulis, Alan Pardew y Sam Allardyce como sus últimos técnicos. El juego de la escuela neerlandesa de De Boer suponía un cambio de rumbo radical para los eagles.
Con una plantilla llena de jugadores acostumbrados al juego directo y la pelea física, De Boer no pudo dejar su impronta en el Palace. Cuatro derrotas en las cuatro primeras jornadas, ningún gol a favor y 77 días después, De Boer fue cesado. En ese breve periodo de tiempo fue tildado por José Mourinho como "el peor entrenador de la historia de la Premier League", después de que el holandés criticara la gestión que hacía el luso de Marcus Rashford en el Manchester United. "Si estuviera entrenado por Frank aprendería sólo a perder, ya que perdió todos sus partidos", incidió Mourinho.

Frank de Boer y Orlando Trustfull (Crystal Palace)

Fuente de la imagen: Getty Images

Atlanta: La dificultad de suceder al Tata

A principios de 2019, Frank de Boer probó su tercera aventura lejos de Holanda, esta vez en EE. UU. Aterrizó en Atlanta, donde Gerardo Martino había conseguido crear un equipo campeón de la nada en sólo dos años. De Boer heredó un equipo campeón, un bombón que terminó siendo un regalo envenenado, ya que los éxitos del Tata se cimentaron en torno a un equipo que mezclaba a la perfección dos almas con las que De Boer no comulgaba: jóvenes talentos latinoamericanos y un grupo de esforzados veteranos estadounidenses.
El Atlanta campeón de la MLS 2018 tenía en Miguel Almirón y Josef Martínez a sus referentes ofensivos, una dupla que se rompió cuando el primero dio el salto a la Premier League para fichar por el Newcastle. De Boer empezó a tocar teclas con la implantación de un 3-5-2 que no fue del todo entendido por el vestuario. La dependencia de los goles del venezolano Martínez salvó la cara del equipo en su primer año, ganando incluso la Campeones Cup (torneo que enfrenta a los campeones de México y la MLS), pero el entendimiento con sus estrellas latinas nunca terminó de producirse. "La forma en la que veía el estilo estaba en contra de las visiones del equipo", denunció el Pity Martínez.

Frank de Boer y Ezequiel Barco (Atlanta United)

Fuente de la imagen: Getty Images

Atlanta resistió mientras el piloto automático instaurado por el Tata funcionó, algo que se terminó de agotar en el torneo veraniego de este año, en el que el equipo rojinegro pasó a ser uno de los peores de la liga. De Boer salió una vez más por la puerta de atrás, y su imagen internacional quedó totalmente deteriorada. Dos meses después, la Oranje acude al rescate de Frank de Boer, técnico de trato complicado donde los haya, donde espera volver a sentirse el entrenador de élite que salió de Ámsterdam para enamorar con su libreta pero no puso adaptarse a ningún otro fútbol distinto al holandés.
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