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Historias Eurosport: Roy Emerson y el récord que desafían Federer y Djokovic

Historias Eurosport: Roy Emerson y el récord que desafían Federer y Djokovic

El 08/01/2019 a las 14:43Actualizado El 08/01/2019 a las 14:44

Novak Djokovic y Roger Federer son dos de los tres tenistas que cuentan con seis títulos del Open de Australia en su palmarés. Para encontrar al tercero hay que remontarse a la época anterior a la Era Open, cuando había un dominador absoluto en el histórico del vencedor, el jugador local, Roy Emerson. En la presente edición, el serbio y el suizo contarán con una nueva oportunidad de superarle.

Los 60 se caracterizaron en el tenis por ser unos años convulsos donde los jugadores que decidían su paso al profesionalismo, desde 1963 hasta 1968, no podían disputar los cuatro Grand Slams, reservados solamente a los amateurs. La llegada de la Era Open abrió la puerta del Open de Australia, Roland Garros, Wimbledon y el US Open a todos los demás, en un formato diferente al que conocemos hoy en día. La hierba era la superficie elegida, con la excepción de la tierra batida parisina, símbolo del segundo grande del año, coto privado actualmente de Rafa Nadal.

Australia partía como la gran potencia a batir con nombres míticos del tenis como Rod Laver o el propio Emerson, que acabó ganando ocho Copas Davis. Porque si había un tenista completo ese era Roy, atlético y espigado, rápido como pocos a pesar de superar el 1,80 de estatura, capaz de cubrir la pista llegando a los golpes más inverosímiles propuestos por sus rivales para hacer daño al único tenista masculino en la historia que ha completado el Grand Slam tanto en individuales como por parejas.

Su historia de victorias en el Grand Slam disputado en Melbourne, por aquel entonces en el Kooyong Lawn Tennis Club, lejos todavía de su traslado al Melbourne Park en 1988 sede actual del gigante australiano, comenzó en el año 1961, y como no podía ser de otra manera, superando a Laver en la gran final. Pero quizás la más recordada fuera la de 1966, la cuarta de cinco consecutivas, donde levantó el trofeo en el cuadro individual y en el de dobles en la misma edición.

Roy Emerson junto con Rod Laver, ganadores del título de dobles en Wimbledon 1971

Roy Emerson junto con Rod Laver, ganadores del título de dobles en Wimbledon 1971Getty Images

Dos años quedaban para que el tenis viviera el nacimiento de la Era Open, y Emerson no tomó el mismo camino que por ejemplo sí que llevó a Laver a pasar al profesionalismo en 1963. Anteriormente, el genio australiano que da nombre a la pista principal del primer Grand Slam del año, había conseguido ganar los cuatro torneos en una misma temporada, en 1962, repitiendo esta misma hazaña posteriormente en 1969. Su ausencia pudo beneficiar a Emerson, un nombre quizás con menos prestigio que su compatriota, pero que supo aprovechar la oportunidad para situarse durante más de 30 años como el jugador con más número de títulos grandes en su palmarés hasta que se viera superado por Pete Sampras en el 2000. Posteriormente llegarían Federer, Nadal y Djokovic, pero el australiano se mantiene como el quinto de la lista en la actualidad.

No le faltaron ofertas a Emerson para pasarse al profesionalismo durante esos años, llegando a rechazar un contrato por valor de 35.000 dólares en 1964, siendo la tercera vez que un ofrecimiento de este tipo no llegaba a buen puerto. La razón de su negativa era bien sencilla, su familia. Iba a ser padre de su segundo hijo y de haber dado el salto, estaría muchos meses lejos de su casa. Esta decisión le permitiría seguir disputando los Grand Slam, que durante esos años engrosarían enormemente su palmarés, aunque no fuera su principal propósito.

No deberías quejarte nunca de una lesión. Nosotros creemos que si juegas, entonces no estás lesionado, y eso es todo”, explicaba el propio Emerson con una filosofía de juego muy clara. Precisamente dio muestra de esta máxima en Wimbledon 1967, donde un problema en el hombro provocó su derrota prematuramente, sin poder seguir adelante en el cuadro del torneo londinense donde partía como máximo favorito, sin embargo, el abandono no pasó por su cabeza en ningún momento.

Roy Emerson es atendido tras un golpe en Wimbledon

Roy Emerson es atendido tras un golpe en WimbledonGetty Images

En 1964 ganaba en Australia, Londres y Nueva York, y solamente fallaba en París, lo que le impedía cerrar un hito solamente reservado a Rod Laver y anteriormente a Don Budge en 1938. Y es que si existía una palabra a la hora de definir la manera de afrontar las finales por parte de Emerson, esa era la eficacia, ganando doce de las quince disputadas en individuales, encadenando hasta diez conquistadas de manera consecutiva. Nuevamente el mejor de la historia en este apartado.

Un doblete de ensueño

No es habitual hoy en día, que los grandes dominadores en el circuito de la ATP disputen los torneos de dobles, salvo que sientan la necesidad de encontrar un mayor ritmo de juego cuando vuelven de un parón, ya sea por las vacaciones o por lesión, sin embargo, en los años 60 los puntales de la disciplina salían de las primeras raquetas del mundo, con un ejemplo claro, Roy Emerson.

Era el mejor jugador de dobles de todos los modernos, y tenía posiblemente la mejor derecha de todos los tiempos. Era rápido y podía llegar a cualquier sitio. Tenía los golpes perfectos del doblista, un revés que caía cerca de la red y llegaba a los pies del sacador cuando subía”, describía en su autobiografía Jack Kramer en 1979. El australiano dominaba con claridad en el apartado individual del Grand Slam de su país, pero no fue hasta 1966 cuando pudo lograr un doblete soñado, que ya había conseguido en Roland Garros en 1963 con la inestimable ayuda de Manolo Santana, aunque ya supiera lo que era ganar solamente en dobles en Melbourne en 1962 junto a Neale Fraser.

A dos años de la llegada de la Era Open, Emerson era el claro favorito para conquistar el título individual en Australia. Buscaba su quinto trofeo (el cuarto de manera consecutiva) y partía como cabeza de serie número uno de un cuadro donde también destacaba un hombre para la historia del tenis, Arthur Ashe. El norteamericano posteriormente daría nombre a la pista principal de Flushing Meadows y sería el primer afroamericano en conquistar un título de Grand Slam, tras su paso al profesionalismo.

El camino de Emerson no fue cosa fácil, sobre todo a partir de los cuartos de final, donde tuvo que medirse a su compatriota Bill Bowrey, que le llevaría al límite en un partido que se decidía en cinco sets, en una época donde todavía no habían nacido los tiebreaks (9-7, 4-6, 4-6, 7-5 y 9-7). En las semifinales, otro mítico australiano, John Newcombe, número uno en individuales y en dobles a lo largo de su carrera (4-6, 6-2, 6-1 y 6-2), caía presa del hambre de su compañero de bandera.

La final estaba servida, una vez que Ashe podía con el compañero de fatigas de Emerson en el dobles, Fred Stolle (4-6, 6-1, 3-6, 8-10), que se llevaba el consuelo de triunfar en el cuadro masculino por parejas. El joven estadounidense llegaba a su primera gran lucha por el título y no podía tener peor rival posible de cara a dar la sorpresa en Melbourne. Pero ya sabía lo que era superar a Emerson en un Grand Slam, y es que el cara a cara en 1966 era de 2-1 entre ambos, siendo el americano el último vencedor en un intenso duelo en los octavos de final del US Open 1965, ese torneo que le vería hacer historia en 1968.

Pero dos años antes, Emerson no estaba por la labor de que se le escapara el título, ni ese ni el de dobles junto a Stolle, en una edición inolvidable para el australiano en su casa, aunque Ashe no lo pusiera ni mucho menos fácil (6-4, 6-8, 6-2 y 6-3). El doblete era un hecho y su porcentaje del 80% de finales de Grand Slam ganadas en individuales en su carrera engrosaba una hoja de servicios que aún le deparaba otro título en casa al año siguiente. Su rival en la final, nuevamente Ashe, que conseguiría ganar en el Abierto de Australia en 1970.

Arthur Ashe, ganador en Wimbledon 1975

Arthur Ashe, ganador en Wimbledon 1975Getty Images

El profesionalismo y el final de su carrera

El nombre de Roy Emerson siempre estará ligado al tenis previo a la Era Open, donde conquistó sus 12 títulos de Grand Slam. Con su paso al profesionalismo, la figura de Rod Laver, el crecimiento de Ashe u otros nombres como Ilia Nastase, Ken Rosewall o Jan Khodes, antes de la aparición de los Connors, Bjorg o McEnroe, dejaron en un segundo plano al jugador australiano.

Junto a Laver ganaría 30 títulos en dobles después de 1968, pero solamente tres de los 105 totales en individuales a lo largo de su carrera, quedando lejos de poder triunfar nuevamente en un grande. Los cuartos de final serían su tope a partir de entonces, con una última aparición en 1972, cayendo en primera ronda del US Open. Sin embargo, este hecho no enturbia una carrera plagada de éxitos con 28 majors (12 individuales y 16 dobles) y ocho Copa Davis, de un jugador número uno en solitario y acompañado, que a día de hoy sigue manteniendo su récord en Australia. Roger Federer y Novak Djokovic saben lo que es igualarlo pero, ¿caerá el hito de Emerson en 2019?

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