Lo primero que piensas nada más ver la última creación de Peugeot es: "vaya, es la evolución lógica del 206, pero... qué bonito les ha salido". Y es que es verdad, el nuevo 207, mire por donde se mire, es una chulada. Parece imposible pensar que el modelo anterior evolucionase de otra manera.
Exteriormente el 207 tiene las señas de identidad de la casa, los faros afilados, la nueva parrilla gigante con una toma de aire sobredimensionada, mucho cristal que te permite una visibilidad de diez, y unas hechuras y una factura de calidad.
Pruebas
Opel Astra TT: Aire fresco para cuatro
17/08/2006 A LAS 18:35
Y la sensación que te produce antes de abrir el coche se corrobora una vez dentro. El 207 es fruto de la madurez, de entender lo que quiere el cliente, y no defrauda en absoluto. Un diseño limpio y fino, un cuadro de instrumentos claro, conciso y con mucha clase, un volante bien rematado, igual que la consola central, aspecto de clase superior, asientos que envuelven y sujetan a la perfección... todo de sobresaliente alto, hasta que miras a las plazas traseras que, una vez más, le han salido algo justas al fabricante francés.
El motor de nuestra unidad de pruebas era el 1.6 16 válvulas de gasolina, con 110 caballos. En líneas generales se muestra correcto en todos los ámbitos, con el escalonamiento de las marchas correcto hasta que llegas a la quinta, demasiado larga, lo que obliga a bajar a cuarta en los adelantamientos casi todas las veces. En cuanto a la entrega de potencia, ésta es progresiva desde las 1.500 vueltas, sin baches reseñables, ni tampoco picos.
En cuanto al acabado de la versión de la que hemos disfrutado, el SX pack viene hasta arriba de elementos extras, aunque su diferencia con respecto al SX a secas es de 850 euros. La verdad es que al 207 probado no le falta de nada, pues nuestra unidad venía con llantas de 16 pulgadas y hasta techo practicable, aunque todo esto hay que pagarlo aparte, como el climatizador bizona. Otras cosas, como el retrovisor interior inteligente, el ordenador de a bordo, los mandos del radio CD en el volante, el cuero del mismo, y un buen puñado de detalles más, viene en el precio aunque, eso sí, este es sensiblemente más elevado que el de la competencia: la novedad y el ir a la última, se paga.
En cuanto a lo que no se ve, como la seguridad, viene hasta arriba, con los airbags habituales en el segmento, además del ABS y el ESP. En cuanto a bastidor, suspensiones y amortiguadores, su comportamiento es excelente. En carreteras viradas el coche se muestra estable, no balancea en exceso y siempre tienes el control de la situación, aunque intentes buscar las cosquillas al conjunto.
El motor, del que ya hemos hablado antes, es super silencioso, tanto al ralentí como en marcha, y eso es algo que siempre se agradece.
Sin embargo, a pesar de notar que el coche está evolucionado y se han corregido defectos de su predecesor, siguen existiendo un par de puntos débiles. El del espacio interior, sobre todo en la parte trasera, hace complicado que adultos de mas de metro setenta puedan estar cómodos.
Si nos ponemos en el punto de vista del conductor, al menos en esta versión, el problema viene cuando vemos la gran cantidad de mandos y botones que tenemos disponibles para controlar distintos elementos como el control de velocidad o los mandos del radio CD. Hasta cuatro palancas salen de detrás del volante, haciendo prácticamente imposible aclararse de cuál sirve para qué hasta pasado un tiempo más que prudencial.
Esto, unido a la aceleración justa, al precio un pelín más alto que la competencia y al espacio interior, quedan como asignaturas pendientes para un coche que cuando te bajas de él, solo te deja buenas sensaciones y ganas de volver a disfrutar de sus acabados y de sus sensaciones de "coche grande".
Pruebas
Opel Tigra TT 1.8: un juguete de capricho
29/07/2006 A LAS 15:38
Pruebas
Chrysler 300C: un salón rodante
21/07/2006 A LAS 19:05